La Constitu-niente (Parte I)

Por: Daniel Godoy Peña

“Cuando una Asamblea hace una Constitución, hace el espejo de un pueblo. Cuando se hace el espejo de un pueblo, tiene que haber un buen pueblo para mirarse en él.”

Andrés Eloy Blanco

Venezuela siempre ha sido epicentro de grandes transformaciones políticas en Latinoamérica, desde la gesta pre-independentista que inició el 19 de abril de 1810, hasta la gesta emancipadora del Libertador y de nuestros próceres que culminó con la liberación de cuatro naciones del imperio español y la creación de un quinta; todas esas transformaciones -para poder materializar los cambios sociales, jurídicos, políticos y económicos- necesitaron de una constitución que diera forma y vida a las recién nacidas naciones.

La Constitución es ese pacto o contrato político que surge de un poder constituyente y que tiene la “obligación” de dictar las normas mínimas para la creación o refundación de un Estado. En Venezuela no han sido -ni serán- algo ajeno a nuestra historia los procesos constituyentes, ya que, desde el 5 de julio de 1811 hasta la elección de la Asamblea Nacional Constituyente del 30 de julio de 2017 hemos tenido 27 constituciones, la última de ellas promulgada en 1999.

En algunos casos, estas Asambleas Constituyentes redactaron los textos constitucionales desde la nada, y en otros casos se instalaron para poder modificar una ya existente, que permitiese en la mayoría de las ocasiones darle al gobernante de turno las prerrogativas necesarias para tener más “libertad” en el ejercicio del poder. Aquí haremos un recorrido por los textos constitucionales que, a criterio de quien les escribe, cambiaron la historia política del país; enunciaremos quiénes fueron sus miembros más destacados y, lo más importante, resaltaremos cómo en todas las asambleas constituyentes -después de meses de trabajo y de deliberación- sus miembros entregaron un texto que, de acuerdo a las circunstancias y  a criterio de quienes lo redactaron, era el compendio de normas necesarias para alcanzar la estabilidad política para el país; todas, excepto una: la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) que se instaló en el año 2017.

La Asamblea Constituyente de 1830 se instaló en Valencia el 6 de mayo de ese año y tenía la titánica tarea de “Parir” la primera Venezuela como república independiente y soberana, después de la gesta emancipadora con posterioridad a la disolución de la Gran Colombia. En ese texto constitucional quedaron consagrados principios como el Uti Possidetis Iuris, que estableció el primer territorio venezolano tomando como referencia los territorios pertenecientes a la Capitanía General de Venezuela hasta el año de 1810; la división de las ramas del poder público en Ejecutivo, Legislativo (un Congreso bicameral) y Judicial; el otorgamiento de la nacionalidad a aquellos extranjeros que lucharon en nuestra independencia; el establecimiento de la pena de muerte, etc., solo por mencionar algunos de los preceptos más relevantes. Es utilísimo recordar que esa ha sido, hasta la fecha, la segunda Constitución con mayor periodo de vigencia en nuestra historia. El trabajo de esa Asamblea Constituyente duró 4 meses y la Carta Magna fue promulgada el 22 de septiembre de 1830.

La Constituyente de 1857, promovida e impulsada por el presidente José Tadeo Monagas, tenía como objetivo principal modificar y aumentar el periodo del mandato presidencial de 5 a 7 años, centralizar toda la organización del Estado, elevar a rango constitucional la abolición de la esclavitud (establecida por decreto del presidente José Gregorio Monagas, en el año 1854) y abolir la pena de muerte por delitos políticos. Esta Asamblea realizó todo su trabajo en menos de un año y la Constitución entró en vigencia el 18 de abril de 1857; sin embargo, no duró mucho en vigor porque en marzo de 1858 el presidente Monagas presentó su renuncia ante el Congreso y el gobierno provisional asumido por Julián Castro convocó de nuevo otra Asamblea Constituyente que, se instaló en Valencia el 5 de julio de ese año. Mientras se redactaba la nueva Carta Magna se dispuso que entrara en vigencia, nuevamente, la Constitución de 1830. El 31 de diciembre de 1858 se promulgó una nueva Constitución que poco duraría por el estallido de la Guerra Federal.

Después de 5 años de cruenta guerra civil, y con el triunfo del bando federal, encabezado por Juan Crisóstomo Falcón, una nueva Asamblea Constituyente sanciona otra Constitución el 28 de marzo de 1864, que es promulgada pocos días después por el presidente Falcón en la ciudad de Coro, al oeste del país. En este nuevo texto legal se instituyó el sistema federal de gobierno con la creación de 20 estados independientes (la primera en llamarlos así), se abolió por completo la pena de muerte, se estableció la educación primaria gratuita y obligatoria, se consagró el sistema de sufragio directo para elegir al presidente y a los diputados al Congreso -aunque solamente por medio del voto de los varones- y se estableció la libertad de cultos manteniendo a la religión Católica como la oficial del Estado.

El guzmancismo también tuvo sus procesos constituyentes, todos ellos para afianzar el poder del “Ilustre Americano”, de esta forma y tras cuatro nuevas constituciones (1874, 1881, 1891 y 1893), Venezuela se fue adentrando al siglo XX.  Con la llegada de esta centuria también llegarían nuevas Cartas Magnas, junto a los cambios políticos, sociales y económicos acordes a los tiempos y retos que debía afrontar el país en el momento.

En 1899 con la Revolución Liberal Restauradora llega al poder Cipriano Castro, durante el mandato de “El Cabito” se promulgó una Constitución y una reforma. El nuevo texto legal de 1901 tuvo como principal característica la extensión del mandato presidencial a 6 años, aunque no permitía la reelección inmediata. Sin embargo, más importante aún, fue la reforma constitucional de 1904 que se elaboró para introducir en la normativa la célebre Cláusula Calvo (llamada así en honor al jurista y diplomático argentino Carlos Calvo) y que establece que los extranjeros deben realizar sus demandas, reclamaciones y quejas, sometiéndose a la jurisdicción de los tribunales locales del país a quien reclaman; todo ello, indudablemente, como experiencia nacida producto del bloqueo de las potencias extranjeras encabezadas por Inglaterra, Alemania y el Reino de Italia sobre las costas venezolanas a finales de 1902, para tratar de cobrar compulsivamente las deudas contraídas por Venezuela con esos países. Este incidente diplomático fue la principal causa de esa reforma constitucional.

Nos detenemos aquí y retomamos la próxima semana, cuando nos adentraremos en los procesos constitucionales desde el período gomecista hasta nuestros días.             

@danielgodoyp 

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