LA TRANSMISIÓN DE LOS ESTILOS DE GOBIERNO VII.

Por: Fernando Vizcaya Carrillo

Esto planteado en el artículo anterior genera problemas complejos, pues la metodología del aprendizaje o para el aprendizaje, no es de fácil captación. No es “normativa” sino que se mueve más en el plano de la libertad de acción cívica, de las disposiciones interiores de convicciones personales y esto requiere un tipo de docente especial, un tipo de docente que sea capaz de tener la flexibilidad suficiente como para adaptarse a las situaciones más tirantes sin caer en situaciones de irrespetar la dignidad del hombre que actúa en ese sistema político.

El desconcierto que se puede generar en una estructura como la del trabajo ordinario de un ministerio público, por ejemplo, acostumbrado a normativas perennes y estáticas, rayando en el totalitarismo en muchos casos, hace que se mueva esa estructura en un plano de destrucción del Estado democrático más que de creación y recreación de ese estado. ”En un gobierno autoritario la fuente de autoridad siempre es una fuerza externa y superior a su propio poder; de esta fuerza externa que trasciende el campo político, siempre derivan las autoridades su autoridad, es decir, su legitimidad  y es con respecto a ellas que miden su poder” (Arendt, H:;1996:107)

La democracia necesita del ciudadano y este no nace sino que se forma, se capacita en un espacio, en un tiempo, aprendiendo lo necesario para convivir en un sitio —locus iurídico— con sus conciudadanos y respetando unas leyes a las cuales ha dado su parecer, sino para la aprobación por consenso, si por el estudio de ellas y con la posibilidad real —en una auténtica democracia participativa— de disenso de esas mismas leyes. Así, el educador en un sistema democrático no es el maestro de aula (solamente), es el legislador y el juez, es el padre de familia y el gendarme que cuida la ciudad, de mantener las leyes de consenso y de respetar  la posibilidad de disenso. “La idea directriz (de una teoría de la justicia) es que los principios de la justicia para la estructura básica de la sociedad, son el objeto del acuerdo original. Son los principios que las personas libres y racionales interesadas en promover sus propios intereses aceptarían en una posición inicial de igualdad como definitorios de los términos fundamentales de su asociación” (Rawls, J.;1985:28).

El método a seguir no es simplemente una serie de técnicas pedagógicas, apoyadas en recursos didácticos que sean novedosos o eficaces para la instrucción. El método pedagógico en una democracia participativa requiere de una coherencia de vida de las personas que deben transmitir ese estilo de gobierno, requiere de coherencia, de virtud ciudadana. ”..será preciso insistir en que una educación moral completa exige no solamente la madurez del juicio moral, sino también la formación de hábitos de acción o virtudes morales, que conlleven a estrategias educativas específicas para potenciar la capacidad de autorregulación y el refuerzo de la voluntad racional comunicativa frente a los impulsos egoístas instintivos y el peso de los hábitos deficientes adquiridos” (Rubio Carracedo, J.;1996:67).

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