Cinismo político o pragmatismo electoral

Por: Daniel Godoy Peña

El castigo del embustero es no ser creído, aun cuando diga la verdad

(Aristóteles)

Con el año nuevo llegaron una serie de noticias y acontecimientos que no dejan de asombrarnos, pero que siguen teniendo como eje central el combate a la pandemia y la recuperación de la actividad económica en tanto se pueda retornar, de a poco, a la normalidad.

Pero “vamos a lo que vinimos” y a lo que vivimos aquí en Venezuela, donde el tema político después de la instalación de la Asamblea Nacional el pasado 5 de enero, la confirmación de Joe Biden como presidente de los Estados Unidos, y el poco apoyo internacional que ha tenido la “continuidad administrativa” del anterior Parlamento liderada por Juan Guaidó y algunos diputados (la mayoría en el exilio), ha llevado a que los partidos del G4 se replanteen y revisen su estrategia política de cara al futuro y, todavía más, cuando desde la nueva AN se anunciaron investigaciones a los ex diputados, como era de esperarse, y que todos sabemos cuál será su resultado.

Hoy la realidad es otra luego de tanto experimento y de tanta estrategia fallida de los partidos y de algunos líderes políticos del G4 y, sobre todo, después de tantos mensajes contradictorios sobre la participación electoral. La principal arma de negociación que tiene este grupo radica en la presión internacional y toda ella estaría enfocada en buscar una ruta electoral que nos permita a los venezolanos salir de la profunda crisis que atravesamos. Este debate no es nuevo, se abrió a principios del año pasado cuando Henry Ramos Allup, manifestaba por distintos medios que había que participar en los comicios parlamentarios del pasado mes de diciembre sin importar las condiciones que se tuvieran, cosa que hizo que se levantaran voces de protesta desde lo más profundo del selecto grupo de partidos, quienes tildaron a Ramos de colaboracionista. Quienes estaban de acuerdo con el líder adeco prefirieron guardar silencio por miedo a la masa amorfa de las redes sociales, y también callaron su disconformidad con la falta de estrategia política por parte de Guaidó y de quienes componían el “gobierno interino” para no contradecir a la Administración Trump y a la espera de su –casi- segura reelección el pasado noviembre. Ramos Allup sucumbió, también, finalmente.

Quien trató de escribir la última página del año pasado para estimular la participación electoral fue Henrique Capriles, quien, en un arrebato de sensatez, que no pasó del arrebato, pero al menos tuvo la valentía de plantearlo, dejaba en el ambiente lo que muchos sabíamos, pero pocos se atrevieron a denunciar: la ausencia total de estrategia política clara, real y que no solo dependiera de terceros, sino que pudiera ser conducida por nuestros líderes políticos y por nosotros los venezolanos. La respuesta desde un sector del G4, y desde los más radicales de las redes sociales no se hizo esperar, ya que vomitaron insultos, descalificativos y juicios de valor en contra de Capriles; tanto que lo hicieron desistir, o por lo menos cerrar la boca, y colocó en un dilema al partido -para el que ambos militamos- Primero Justicia, por un lado entre aquellos que trataban de dar una explicación lógica a la postura asumida por uno de sus líderes más representativos sin que ello los metiera en un problema con Guaidó y sus “aliados” internacionales y, por el otro, entre quienes apoyábamos decididamente la propuesta de la vía comicial, de dar la pelea por condiciones electorales para poder -desde cualquier espacio de representación popular- dar la batalla para salir de esta crisis y reconstruir una alternativa política para los venezolanos. Obviamente, quienes nos ubicamos en esta posición, fuimos internamente derrotados.

Ahora, tal y como reza el adagio popular “año nuevo, vida nueva”, en este caso “discurso nuevo”, este 2021 presenta otra realidad para la política venezolana: los comicios regionales y municipales, pero, a diferencia de la elección de la Asamblea Nacional, ya hay quienes desde los partidos del G4 se están preparando para participar, tratando de modificar sus discursos abstencionistas de hace poco más de un mes. El problema no está en querer participar, sino en el cinismo y la incoherencia que supone en algunos actores pretender a lo largo de este año justificar sus acciones y discursos de no participación y fraude desde el 2018, para ahora tratar de venderle a la gente las “bondades” de no abandonar los espacios, luego de haber hecho que millones de venezolanos compraran la no participación.

El seguir pensando que subestimar al venezolano es todavía posible y que con tal de salir de Maduro y su gobierno no importa lo que se haya dicho o hecho en el pasado es un error, porque el pueblo no es idiota y, aunque estemos sumidos en esta pavorosa crisis, eso no nos hace unos orates. Es cuando menos cínico por parte de algunos dirigentes de la oposición, pretender ahora de forma desvergonzada, fría y calculadora intentar dar lecciones de ética y de sabiduría política. La incoherencia termina pasando factura en todos los aspectos de la vida y la política no es le excepción, porque no podemos decir, pensar y hacer un día una cosa y, luego, dependiendo de las circunstancias (sobre todo si nos pueden favorecer) cambiar de parecer pensando que ese cambio no traerá consecuencias. Los dirigentes políticos y en especial los líderes, debemos actuar siempre apegados a la verdad y reconocer que nos equivocamos por nuestras decisiones y no por las circunstancias que nos rodean.

Todavía queda mucha tela que cortar y ojalá que quienes ayer cantaron fraude, tildaron las elecciones de ilegales o simplemente se quedaron callados para no ir en contra de lo que pensaba “la mayoría”, reconozcan el error de la abstención y se empeñen en buscar verdaderamente mejores condiciones electorales para reconstruir una alternativa, y no excusas para no reconocer cuando vamos a ser derrotados, o cuando no tenemos las fuerzas suficientes para poder lograr nuestros objetivos. Es justo hablarle claro al país, sin ambigüedades.       

Les deseo en este año 2021 a quienes gentilmente me leen, el mayor de los éxitos y el convencimiento de que vamos a salir adelante a pesar de las adversidades.

 @danielgodoyp