Es mejor en la barbilla que en la pantorrilla: ¡ponte la mascarilla!

Por: Daniel Godoy Peña.

El domingo pasado, a poco más de una semana del anuncio oficial de la llegada de la variante brasilera del COVID-19 a Venezuela y frente al evidente aumento de nuevos contagios, algunos vieron con asombro (como si fuera algo novedoso) como el presidente Maduro en su reporte semanal sobre la situación de la pandemia en el país, anunciaba que se mantendría el esquema 7×7 (siete días de flexibilización por siete días de cuarentena), aunque con mayor control durante los días de la llamada cuarentena radical. Luego explicó la necesidad de llevar puesto siempre el tapabocas, haciendo énfasis sobre su uso correcto de modo que cubra boca y nariz, y no llevarla ni en la frente, ni en la “pantorrilla” dijo textualmente para acotar de inmediato: en “la barbilla, como advirtiendo su error.

Esta declaración, como era de esperarse, no dejó indiferente a nadie, las redes sociales estallaron burlándose de Maduro y de su aparente ignorancia sobre anatomía y acerca de los nombres de las distintas partes del cuerpo. Para algunos –la gran mayoría- estas pifias no son deliberadas, sino que son la prueba incontrovertible de la ignorancia presidencial y de la poca formación académica del primer mandatario. Para otros, al contrario, es una estrategia de poder a posta para colocar en el imaginario colectivo una idea que deja uno o varios mensajes: en este caso, que el tapaboca debe cubrir la barbilla. En este artículo no pretendo abrir un debate sobre una teoría u otra, sino insistir en lo que es una realidad: que el virus existe, que los casos han aumentado en las últimas semanas y que la manera más eficaz de evitar su propagación es con el correcto uso de la mascarilla y el cumplimiento de las medidas de bioseguridad. Ese es el mensaje que debemos asimilar, practicar y difundir.

No importa si usted es seguidor o detractor del Gobierno; si le parece que el presidente Maduro es un ignorante o es un fenómeno comunicacional, eso no es relevante ni trascendental para el debate, lo que sí es importante y medular es que el virus no pregunta si usted es pro gobierno o de oposición, sino que afecta a todos por igual y que, independientemente, de si la palabra correcta es barbilla o pantorrilla, si no tomamos conciencia de cuál es nuestra responsabilidad como ciudadanos podemos caer en la banalización del problema, lo que traería como consecuencia que no nos cuidemos ni a nosotros mismos, ni a nuestros seres queridos, vecinos o compañeros de trabajo. El tomar a chanza la declaración presidencial y no aplicar las medidas no solo es una irresponsabilidad, es además una desconsideración hacia quienes padecen o padecieron la enfermedad y, más aun, contra quienes han perdido a sus seres queridos por culpa de la pandemia.

No cabe duda que todos hemos sufrido de alguna u otra forma las consecuencias del distanciamiento social y de las restricciones a nuestra cotidianidad, y quisiéramos que esto pasara lo más rápido posible; pero debemos entender que es obvio que, mientras no nos vacunen y desciendan considerablemente los números de contagios no queda otra alternativa que cuidarse. Algunos han malentendido el término “flexibilización” y lo interpretan como una relajación completa de las normas de protección; y aunque es cierto que todas las instancias de gobierno se han hecho la vista gorda con el cumplimiento de las restricciones y limitaciones en las semanas radicales, no es menos cierto que nadie nos puede cuidar mejor que nosotros mismos. Hemos visto como en algunos restaurantes, cafés, bares, panaderías, etc., no se cumplen las normas de bioseguridad y en la mayoría de esos casos parecería que también los clientes creen que el virus es una simple “gripe” y por eso hacen caso omiso a las recomendaciones sanitarias.

Se puede tomar como ejemplo de mejor o peor gestión en el manejo de la pandemia al país de preferencia y será inobjetable afirmar que si bien en todos han existido distintas olas y picos de contagio, eso no necesariamente está asociado a las políticas gubernamentales de combate contra este virus, sino más bien, en la mayoría de los supuestos, al comportamiento de los ciudadanos frente a las “recomendaciones” de bioseguridad, porque incluso las primeras economías del planeta han visto colapsar sus sistemas de salud, ya que muchos de sus ciudadanos están convencidos de que el uso del tapabocas y el distanciamiento social son restricciones a su libertad.

Yo creo que no hay que darle muchas vueltas al asunto, ni someter la declaración de Maduro a análisis semióticos para entender lo que quiso decir, debemos por el contrario poner el foco en lo que realmente importa y es que estamos en la obligación de cuidarnos y protegernos a nosotros y a nuestros seres queridos; y aunque siempre será mejor en la barbilla que en la pantorrilla lo verdaderamente importante es que usemos la mascarilla.

@danielgodoyp

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