Inmunízate con pensamientos propositivos

Por: Marayira Chirinos

Si partimos de la premisa que “somos lo que pensamos”, el dato que a continuación daré nos invita a hacer reingeniería de nuestros pensamientos:
Al día tenemos entre 12 mil y 70 mil pensamientos. El 80% de ellos son negativos, y en tiempos de pandemia ha aumentado el ya alto porcentaje.
Pedir que no los tengamos es casi una utopía, pero si podemos a través de este escrito orientar sobre lo que desde el pensamiento propositivo se sugiere para revertir algunos de ellos y darle espacio a los que pueden impulsarnos a ser productivos.


Se dice muy fácil “piensa positivo”, pero a los pensamientos hay que entrenarlos, educarlos para moldearlos y llevarlos a un estadio de bienestar. Eso sí se puede hacer desde diferentes escuelas de pensamiento y corrientes psicológicas que confluyen un mismo constructo del pensamiento propositivo, que se enfoca en el abanico de soluciones a cada uno de los problemas que conducen a esos pensamientos perturbadores.


El estrés, la angustia, la tristeza y la ansiedad, son consecuencia de ese cúmulo de pensamientos y esas consecuencias, con su correspondiente malestar emocional, baja de forma vertiginosa las defensas de nuestro organismo. 


Fíjense que interesante experimento realizaron Investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison para vincular los pensamientos negativos con un debilitamiento del sistema inmunológico. Los científicos estudiaron a 52 personas de entre 57 y 60 años como parte de su experimento.


A través de una serie de preguntas lograron determinar si los voluntarios presentaban un nivel más alto de actividad mental en la zona del cerebro asociada con los pensamientos negativos, o si el área más activa era la relacionada con los pensamientos positivos. Una vez determinado esto, los investigadores administraron a todos una vacuna contra la gripe. La vacuna puso en acción el sistema inmunológico para que esté preparado ante una eventual infección. El resultado fue el siguiente: 

Aquellos que habían demostrado mayor actividad en la zona negativa del cerebro tuvieron las peores reacciones inmunológicas, mientras que los que registraron mayor actividad en la zona positiva tuvieron el efecto contrario, y de esta manera los científicos pudieron concluir que aquellos que tienden a ser pesimistas están más expuestos a enfermarse.


Demostrado entonces que las emociones y los pensamientos que deriven de ellas juegan un papel importante en el funcionamiento de sistemas del cuerpo que influencian nuestra salud, podemos numerar algunas claves para convertir los pensamientos negativos en propositivos:

El primer paso es identificar y reconoce el (o los) pensamientos negativos. 


Como generador de esos pensamientos acepte con humildad los que lo están perturbando.


Escriba muchos de ellos y realice un ejercicio mental que permita voltear la tortilla. La psicología invertida de la que tantas veces el neurocientista Simón Colmenarez nos habla. Imagine esos mismos pensamientos con un enfoque positivo. Si lo contrasta con la realidad, mágicamente encontrara que está más cerca de la misma la versión positiva que la negativa.


En su lenguaje habitual, utilice palabras o frases con enfoque positivo. Esas palabras son reflejo de lo que pensamos, y a través de las mismas obligamos a nuestros pensamientos a inclinarse a una versión positiva.


No podemos cerrar sin dedicar unas líneas a la angustia particular, natural y comprensible que la pandemia y los caídos por ella nos ha generado. El futuro es incierto y el mundo es de quienes estamos preparados. La ansiedad por el futuro no hace más que bajarnos las defensas. Concentrémonos en disfrutar el HOY. En reír para liberar las endorfinas y mantener el sistema inmunológico arriba. Eso es una especie de muro de contención que nos blinda en gran medida, sin dejar de lado las recomendaciones de prevención que ya conocemos.

Los pensamientos propositivos diluyen a los negativos si contemplamos las cosas desde un punto de vista diferente.

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@marayirachirinos

@pensamientopropositivo

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