EL QUE TENGA OJOS… EL QUE TENGA OIDOS…

Por: Daniel Godoy Peña

Han transcurrido varias semanas desde que el acontecer político nacional entro como en una especie de letargo, siendo el último hecho relevante el nombramiento de los nuevos rectores del Consejo Nacional Electoral y la convocatoria a comicios regionales del próximo 21 de noviembre, pero, sin desmeritar la importancia de ese evento, el país volvió rápidamente a la “nueva normalidad”: la escasez de gasolina, el inicio del plan de vacunación, la crisis económica, etc. Si bien a lo interno todo parece igual, en el plano internacional la situación es muy distinta, ya que cada vez se van sumando más actores y circunstancias que hacen pensar en un cambio de actitud hacia el gobierno de Nicolás Maduro, y es fácil observar como aquellas voces que tronaban desde afuera con epítetos como usurpador, ilegitimo, dictador y pare usted de contar, o han sido acalladas, o se dieron cuenta que eso no servía para nada y que en nada ayudaba a la maltrecha situación de Venezuela.

Es cuando menos curioso observar cómo cada vez son menores las estridentes declaraciones de algunos de los jefes del G4, que han ido perdiendo peso e importancia y, a su vez, cómo estas vocerías han sido desplazadas por actores institucionales y políticos como Enrique Márquez y Roberto Picón, por ejemplo, quienes han asumido con seriedad e institucionalidad sus funciones de rectores y también han marcado la pauta del discurso opositor moderado, diciendo lo que la mayoría de los venezolanos que adversamos a este gobierno queremos oír: la imperiosa necesidad de trabajar a fondo para lograr unas elecciones con condiciones y la importancia de la participación en los próximos comicios regionales sin caer en la mentira, ni estar ofreciendo otra cosa como presidenciales o nuevas elecciones de la Asamblea Nacional.

Lo que es cada vez más evidente -aunque algunos necios traten de no creerlo y algunos cínicos sabiéndolo traten de engañar a los venezolanos- es que la comunidad internacional, incluso los Estados Unidos, no van a tomar partido por otra vía que no sean el diálogo y la negociación política para llegar a unos acuerdos mínimos que nos permitan de a poco sortear la grave crisis que vivimos como país; y cuando me refiero a fomentar y apoyar el diálogo eso comienza por el giro que han ido dando muchísimos de los cincuenta y tantos países que habían reconocido a Guaidó, pero que ahora comienzan a tender puentes nuevamente con el gobierno madurista.

Las señales de que algo se mueve en dirección contraria al año pasado son palmarias y no requiere un profundo análisis para darse cuenta de que esto es así, y que el G4 podría contar su historia en dos etapas: a.T y d.T; es decir “antes de Trump” y “después de Trump”, ya que pasó de una rotunda negación de la vía electoral a un trabajaremos para obtener las mejores condiciones electorales; y de un innecesario desprecio al diálogo y la negociación con el gobierno, a buscar mediadores y conformar una misión encabezada por Gerardo Blyde, y otros políticos, para solicitar a los países que visitan que sirvan de mediadores para “discutir el progreso hacia unas negociaciones integrales y con plazos determinados”

El Gobierno lo tiene claro y para nadie es un secreto lo que está y lo que no está dispuesto a aceptar en estas negociaciones. Incluso, se pueda afirmar que el presidente Maduro ya ha dado algunas muestras de “buena fe” para allanar el camino de la negociación, siendo la más palpable el nuevo CNE; sin embargo, su interés principal está en el levantamiento de las sanciones económicas y financieras contra la República, dejar claro que las únicas elecciones que se van a celebrar son las del próximo 21 de noviembre y la exigencia de la devolución de los bienes y las empresas del Estado que han sido embargadas o confiscadas ilegalmente en el extranjero. Por su parte, la oposición inteligente que queda en el #G4 sabe que no tiene la fuerza suficiente para establecer condiciones, sino solamente de pedir que se le hagan algunas concesiones y que por eso debe ser muy cuidadosa con lo que pedirá, porque creer que tiene la fuerza suficiente como para estar en igualdad de condiciones con el gobierno no solo sería un error, sino que podría ser su definitiva perdición.

Ahora bien, especial atención exigen las señales que no van llegando desde Europa, la madre de la diplomacia, porque si bien es cierto que no tienen el poder de las 2 grandes superpotencias de hoy en día (Estados Unidos y China), saben que la Unión Europea y algunos países del viejo continente son una especie de fiel balanza que puede resultar determinante para que la negociación política tenga éxito, pero también para que las actividades económicas de empresas europeas puedan realizarse con tranquilidad en suelo venezolano sin el riesgo de ser sancionadas. En abono de esto hay que recordar que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictó una sentencia esta semana por medio de la cual anuló una decisión del Tribunal General Europeo, que le negaba la posibilidad al gobierno de Maduro de solicitar la nulidad de las sanciones contra Venezuela, fallo que reconoce indubitablemente al gobierno de Venezuela, encabezado por Nicolás Maduro, como legítimo y que le abre una puerta para el levantamiento de las sanciones económicas que agreden al pueblo venezolano.

Sumémosle a esto las declaraciones de Josep Borrell, donde informa que se está considerando enviar a Venezuela una comisión de evaluación para que la Unión Europea determine si participa o no como observadores en las próximas elecciones y, obviamente, esto no es solamente una idea genial que se le ocurrió al responsable de la UE, sino que esto es parte de acuerdo con la oposición, pero sobre todo con la anuencia y el permiso del Gobierno, un viraje de 180° con respecto a la política exterior europea del año pasado.

Hay que ser muy miope y muy sordo políticamente para no darse cuenta que lo que sucede en el exterior impacta dentro de nuestras fronteras, y aunque no voy a entrar en detalles, tampoco quiero dejar de mencionar la entrevista realizada por Bloomberg al presidente Nicolás Maduro, porque parece quedar patentizado con ese hecho que hay intereses que se mueven a favor de una negociación en Venezuela, y que la oposición no puede perder de vista su objetivo pero tampoco sus limitaciones y debe apuntar en este complejo proceso de diálogo a obtener una oportunidad para reorganizase, unirse y participar en las elecciones regionales.

 @danielgodoyp

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