LO QUE PARECE SOSPECHOSO ES SOSPECHOSO

Por: Daniel Godoy Peña

En las últimas semanas los acontecimientos políticos han ido aumentando a una velocidad cada vez mayor y esto ha sido producto tanto de las negociaciones del gobierno de Nicolás Maduro con la comunidad internacional, como de las gestiones realizadas por la plataforma unitaria encabezada por Gerardo Blyde en el extranjero.

Maduro ha ido haciendo una serie de concesiones de carácter institucional y legal para tratar de conseguir que las sanciones económicas que pesan sobre el estado venezolano y que tanto daño le hace al pueblo, sean levantadas y de esta forma obtener el desahogo financiero que tanto necesitamos; pero este tema ya lo hemos abordado en otras ocasiones y no quisiera detenerme ahí, sino poner el foco en la oportunidad que tenemos como oposición el próximo mes de noviembre de cara a las elecciones regionales y municipales.

Esta semana el presidente del CNE anunció la legalización de distintas organizaciones políticas regionales y nacionales, entre ellas la tarjeta de la UNIDAD, la tarjeta de la “manito”. Algunos se alegraron con la decisión y a otros les entró un “frio en el espinazo”, y cuando me refiero a otros señalo a políticos del gobierno y algunos de oposición, o que se hacen pasar por oposición.

La legalización de la tarjeta de la UNIDAD podría representar una ventaja para el G4, pero, también trae consigo una serie de complicaciones para este y sus partidos aliados que han sido despojados de sus tarjetas. La verdadera aspiración y lo que legalmente correspondía es que le fueran devueltos a cada partidos sus símbolos, sus bienes y, sobre todo, su capacidad para postular candidatos, porque esa posibilidad de postular libremente siempre representa un arma de negociación de cara a los demás partidos del mencionado Grupo como amenaza creíble y de regateo para poder obtener la mayor cantidad de candidaturas a la que aspira cualquier organización, y eso no está mal, porque entra dentro del proceso de la negociación política para alcanzar acuerdos electorales que permitan el triunfo en las próximas elecciones.

Esta “reactivación” de la tarjeta de la UNIDAD, obliga al G4 y a los partidos aliados a discutir con celeridad si participarán o no en los venideros comicios, y si como resultado de esa discusión se llega (¡ojalá de forma unánime!) a la conclusión de que deben participar todos los partidos que conforman la plataforma unitaria, cada cual según sus capacidades y posibilidades reales, están obligados a construir mediante el consenso las fórmulas necesarias para que se postulen los mejores candidatos, sabiendo que no basta que sean solo buenos candidatos, sino también competitivos.

Esta es la oportunidad que puede permitir a los partidos del G4 enmendar la plana de cara a su electorado, sacarlos del letargo en el que se encuentran, pero sobre todo admitir el error de haber abandonado la vía electoral, siendo aquí donde se presenta el reto más grande del sector opositor: reconquistar al ciudadano que siempre participó en la elecciones y que no ve en el Grupo (o en muchos de sus líderes) una opción creíble, ese ciudadano que está convencido de que hay que hacerle frente a un gobierno ineficiente y corrupto como el que tenemos. Ahora, claro está, para lograr eso hay que hacer un ejercicio de humildad política, que comienza con reconocer el grave error de la abstención y lograr motivar la participación de la gente en las próximas elecciones, sabiendo que no depende tanto de la condiciones que obtengamos, sino de la propuestas y la esperanza que seamos capaces de transmitir, porque hay que decirle a la gente que queremos ganar las alcaldías y las gobernaciones principalmente para incidir positivamente en su calidad de vida y no para tumbar al gobierno; para construir una alternativa propia y no una fantasía que dependa de terceros.

Pero ojo, hay que tener cuidado de no caer en el error de que por el ideal de la Unidad -que es un medio- y que, en la búsqueda de incorporar a la mayor cantidad de actores políticos, empiécese a darle cabida a cuanto dirigente o político que se “autodenomine” opositor. Hay dirigentes políticos, e incluso gobernantes, ahora que se aproximan la elecciones y frente a la amenaza que supone no ser candidatos de la UNIDAD, que quieren mostrarse como opositores de pura cepa y que pretenden hacernos creer que por el simple hecho de llamarse opositor ya se es y no siempre es verdad, pero si usted quiere ser un poco más acucioso y no quiere dar crédito a lo que escribo haga este pequeño examen de conciencia político y saque usted sus propias conclusiones, porque podemos engañar a nuestros semejantes pero muy difícil es engañar a nuestra conciencia: ¿Se considera usted opositor? En caso de respuesta afirmativa analice lo que usted piensa, dice y hace para considerarse opositor. Ahora trate de recordar lo que sus autoridades y los políticos de su localidad o comunidad dicen y hacen y compárenlas con la suyas. ¿Son sus autoridades regionales y locales opositores de verdad, o son gobierneros o tibios interesados?

Cuando vaya a votar piense bien lo expuesto arriba, porque en sus manos puede estar el cambio; pero hay quienes les interesa el continuismo pues están muy cómodos con la situación actual. Y si después de este simple ejercicio, sus autoridades o representantes le parecen sospechosos, no tenga dudas: son sospechosos.           

@danielgodoyp

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