DEL AVIÓN PAL TARJETÓN

Por: Daniel Godoy Peña

Resulta cuando menos curioso observar cómo algunos partidos y líderes políticos con todo este tema de las elecciones del próximo 21 de noviembre no terminan de anunciar sus candidaturas, ni lograr un acuerdo de plataforma unitaria para poder presentar los nombres de quienes aspiran a ser electos en los comicios regionales y municipales. Pero no quisiera detenerme ahí, porque no dudo que los partidos de oposición, a pesar de las circunstancias, presentarán una fórmula que se compagine con las aspiraciones de nuestro electorado, y sobre todo que se identifique con sus problemas y puedan plantear una alternativa seria al gobierno de Maduro y su partido.

El problema puede presentarse en algunas candidaturas y organizaciones políticas donde algunos de sus líderes tratan de conducir, como lo hacían los dioses de la mitología griega desde el Olimpo, la vida de los simples mortales que día a día trabajan y lidian con los problemas que conlleva, no solo vivir en este mundo de miserias, sino que además deben luchar contra el capricho de estas deidades solo porque por su condición divina se sentían con el derecho, no únicamente de incidir en la vida de los mortales, sino de propiciar guerras, confrontaciones, poner durísimas pruebas o arrebatarles un amor, un anhelo por el que tanto trabajaron, etc., y todo esto con el único fin de exigirles cada vez mayores pruebas de amor a los humanos, quienes para no contradecir el designio ni la voluntad de los olímpicos, accedían de mala gana. Pero hubo quienes se rebelaron para poder cumplir sus sueños.

Aunque lo anterior sea un mito para explicar en la antigüedad el origen del mundo y de la humanidad, hay dirigentes y jefes de los partidos que creen que no solo tienen el derecho sino el deber de conducir a la distancia los destinos de sus organizaciones y de sus militantes, solo por la simple razón de que son la autoridad y punto. Una de las peores consecuencias de confiscar a los partidos políticos en Venezuela y de inhabilitar a sus lideres o perseguirlos para encarcelarlos ha sido que esa ausencia de liderazgo -y sin tarjeta- ha dejado a los militantes como en una especie de limbo, sin unas directrices claras de cómo se debe manejar la situación.

Aunque hoy tengamos un mundo de hiper-conectividad, en política es necesaria la cercanía, no solamente con las estructuras, sino con la gente, para poder llevarle el pulso a la situación. Los partidos político necesitan retroalimentarse de ese día a día de cercanía y cotidianidad, porque cuando no ejercen el poder necesitan construir una opción que les permita acceder a él y la forma de edificar esa opción es a través de sus militantes y dirigentes de base, que son quienes llevan sobre sus hombros la responsabilidad de ser la cara visible y la representación del partido en sus comunidades; entendiendo que las próximas elecciones son municipales y regionales esos liderazgos de bases no solo son importantes sino imprescindibles.

Pero hay quienes pretenden ignorar esta regla básica y elemental de las estructuras políticas; y así como los militantes deben guardar respeto a las decisiones de las autoridades de sus partidos, las autoridades tienen la obligación de respetar los liderazgos de base, reconocerlos y enaltecerlos con oportunidades políticas para demostrar las capacidades que estos dirigentes tienen. Uno de los errores que llevó al descrédito de los partidos tradicionales aquí en nuestro país fue precisamente la incapacidad de poder renovar sus liderazgos y, peor aún, imponer a otros porque simplemente eran dirigentes “históricos” o quienes agradaban a la dirigencia de la organización.

Hoy en día, en algunos casos, estas experiencias se repiten y sobre todo si hay una elección de por medio. Es desconcertante, por decir lo mínimo, que algunos dirigentes políticos -quienes vociferaban antes de abandonar nuestra patria, anunciando que se iban por causa de ser perseguidos por la “dictadura”, porque ninguna opción electoral era posible, y que solamente regresarían con el retorno de la democracia y cuando se fuera el gobierno de Maduro- hoy ya regresaron o piensan regresar para ser candidatos a alcaldías y gobernaciones.

Aquellos que pretenden ser candidatos bajados de un avión, no solo son incoherentes sino, que irrespetan a quienes se encuentran de verdad perseguidos, amenazados y sentenciados por el gobierno de Maduro y no pueden regresar al país bajo ninguna circunstancia; y a las estructuras de sus partidos que se vieron desamparadas y en la imposibilidad de poder renovar los liderazgos porque nadie se atrevía a sugerir un cambio de estos ni levantar la mano en contra de un “perseguido”. Y, lógicamente, irrespetan al elector de sus municipios o estados a quien hace un par de años les dijeron y prometieron vías distintas a la electoral y hoy con la mayor desfachatez le piden un “voto de confianza” para poder resultar electos.

Finalmente, como muestra de mi respeto y consideración a quienes desde hace años y a pesar de las circunstancias han trabajado de forma incansable y sin falsas persecuciones para poder lograr un cambio, que no solo mejore nuestras condiciones de vida, sino también que fortalezca sus liderazgos, les dedico esta cita de la novela Reinaldo Solar de don Rómulo Gallegos “…Creo que nuestro deber está en quedarnos aquí, para sufrir con todo el corazón la parte que nos corresponde en el dolor de la Patria, para desaparecer con ella, si ella perece; para tener la satisfacción de decir más tarde, si ella se salva y prospera: yo tengo derecho a este bienestar porque lo compré con mi dolor”

@danielgodoyp

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