TIEMPOS FEROCES

TIEMPOS FEROCES

Por: Leonardo Padrón

Las historias mínimas. Las historias con nombre y apellido. Los episodios, aparentemente minúsculos, que terminan transformando la vida ordinaria de toda una familia en una pesadilla. Lo que el chavismo ha hecho con la biografía personal de tantos millones de venezolanos. Eso es lo que más me conmueve del largo padecimiento que ha sido para los ciudadanos la llegada al poder de Hugo Chávez, y su siniestro heredero, Nicolás Maduro. Y si esas historias no se escriben, las barre el olvido o la próxima noticia.

Por eso sentí la pulsión de escribir -a través de crónicas semanales- esta suerte de documento contra la desmemoria. Me reuní con gente que sufrió cárcel, que vivió humillaciones impensables, que de un día a otro perdieron su libertad. Gente a la que le violaron los derechos humanos con saña y alevosía. Los entrevistaba. Les pedía que me relataran su historia para luego yo vaciarla en un texto con la pretensión de que sonara más allá, de que la vileza no adquiriera tanta impunidad. Documentar. Testimoniar. Dejar por escrito. Cancelar el silencio. Es imperativo hacerlo, de todas las formas posibles. Para tratar de burlar el muro de censura que todo régimen dictatorial impone.

También surgieron textos que eran miradas introspectivas sobre el poder cuando se convierte en máquina de destrucción. Y era la necesidad de no convertirme en silencio, de agitar la rabia, de alzar la mano, de -como recomendaba Adam Zagajewski- “fastidiar al tirano”.  Y me nació hacerlo a través de un tinglado de textos que abrevan en varios géneros: la crónica, el artículo de opinión, la reflexión lírica, el micro teatro, el reportaje. Podría -si tenemos necesidad de rótulos- hablar de un libro sutilmente transgenérico. Eso es para mí “Tiempos Feroces”.