¿INDEPENDENCIA EMPRESARIAL?

Por: Daniel Godoy Peña

Esta semana se celebró la 77 Asamblea anual de Fedecámaras, principal agrupación de los medios empresariales de Venezuela, acto que en los últimos años no había llamado la mayor atención de los venezolanos porque, a diferencia de antaño y antes de que la revolución bolivariana y su socialismo del siglo XXI fueran de a poco persiguiendo, expropiando y nacionalizando buena parte del aparato productivo de este país, Fedecámaras y el empresariado venezolano eran un factor de poder a considerar porque los representantes de este sector eran reconocidos empresarios de larga trayectoria en nuestro país y la elección de sus autoridades, aunque no estaban alejadas de las influencias, simpatías o afiliaciones políticas de sus presidentes o directivos, siempre mantenían una “respetuosa y amigable” distancia del gobierno de turno.

Uno de los hitos en la historia del ente empresarial fue la conformación de la famosa Comisión Tripartita de 1997, donde en una misma mesa se sentaron por primera vez el gobierno del presidente Rafael Caldera, los empresarios y los representantes de los trabajadores para la discusión de las mejoras salariales y del sistema de beneficios  laborales de los trabajadores, y establecer así políticas en conjunto que favorecieran a los tres sectores pero, después del golpe de estado de 2002, en el cual el para entonces presidente de Fedecámaras, Pedro Carmona Estanga, se autoproclamó presidente de facto de la República y trató de disolver mediante decreto todos los poderes constituidos de Venezuela, la revolución fijo su mirada en el empresariado venezolano y también en el internacional como un enemigo al que había que combatir, pisotear y llevar a su mínima expresión.

El trauma del gobierno con este sector venezolano hizo que se diese un vuelco de 180 grados en la política económica donde expropiaciones, nacionalizaciones y restricciones de los principales servicios y bienes de consumo estuvieron a pedir de boca y de a poco se fue marchitando nuestro aparato productivo. Como consecuencia de eso se le entregó a los “trabajadores” la dirección de las empresas bajo la fantasía de que fuesen más productivas, pero el resultado era de esperarse: un fracaso total. Ejemplos como el de Lácteos Los Andes, Venepal, Kelloggs -o en el caso de los servicios públicos como CANTV o la Electricidad de Caracas- son solo una pequeña muestra del caos económico y lo errático del accionar del gobierno.

El presidente de Fedecámaras, Ricardo Cusanno, instaló la Asamblea y destacó en su discurso de apertura, frente a la presencia de la vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez Gómez, que hacía ya 20 años desde que el gobierno no asistía a una actividad de tal relevancia para el empresariado venezolano, enfatizando que la presencia de la alta funcionaria del gobierno no era casual porque desde hace tiempo vienen trabajando en eso y dejando claro que, desde que asumió la presidencia de Fedecámaras, había decidido independizarla de cualquier ideología y planteando desde todos los frentes la lucha para recuperar la independencia del gremio que representa en el país.

Hace unos meses cuando escribí un artículo sobre la visita que hiciera el presidente de la Asamblea Nacional, diputado Jorge Rodríguez Gómez, a la sede de Fedecámaras, elogié el acto y me pareció que podía ser el inicio de una buena vía para rescatar de a poco la actividad empresarial en Venezuela, recuerdo que del hecho destaque además que el gobierno debía dejar que el sector privado se hiciera cargo de las distintas actividades de servicios y productivas, respetando cada uno el espacio del otro y, por supuesto, estableciendo un marco jurídico que permitiera el desarrollo económico, porque si bien es cierto que las sanciones económicas son una atrocidad contra el pueblo venezolano, el aparato productivo de este país no lo había destruido dichas sanciones.

Pero desde mi punto de vista, y luego de 6 meses de aquel encuentro, la realidad sigue siendo la misma, la crisis económica sigue arreciendo y la “independencia” del sector empresarial no es tal, ya que no puede existir independencia cuando no se tienen las libertades económicas y las garantías suficientes, y tampoco cuando no se puede reunir a la mayor cantidad de sectores que hacen vida en el país. La ficción que se vive en Caracas no es el reflejo de lo que pasa en el resto de la nación, y aunque entiendo y aplaudo el esfuerzo que se hace para poder sacar la economía de Venezuela adelante y así como se califica de histórica la presencia de la vicepresidenta ejecutiva, también deben decirse cuáles son los errores en los que sigue incurriendo el gobierno para que se puedan corregir, ya que la simple presencia sin intención de enmienda nos es sino un mero saludo a la bandera y, más aun, en plena campaña electoral, donde el gobierno tiene la necesidad de cara a la comunidad internacional de mostrase abierto como un facilitador del entendimiento nacional.

Hay asuntos pendientes y más allá de 2 grandes encuentros históricos los mismos quedarán para la foto porque no se si permanezcan en la memoria de los venezolanos, sobre todo porque restan temas por atender del empresariado venezolano que el gobierno nacional no ha cumplido: los incentivos a la producción nacional frente a los incentivos arancelarios que gozan los productos importados, el pago de salarios más justos para los trabajadores venezolanos, la devolución de empresas expropiadas o estatizadas para que puedan ser productivas de nuevo pero, sobre todo, que se pueda realizar una actividad empresarial independiente del gobierno y no a través del gobierno.

@danielgodoyp

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