La ONU vuelve a mostrar desazón por un eventual regreso del terrorismo a Afganistán

El Consejo de Seguridad de la ONU volvió a mostrar hoy su preocupación por un eventual resurgimiento del terrorismo en Afganistán bajo el gobierno de los talibanes, en una sesión destinada a discutir las amenazas del grupo terrorista Estado Islámico (EI).

«Todos somos testigos de la rápida evolución de la situación en Afganistán, que podría llegar a tener implicaciones para la paz y la seguridad en todo el mundo», aseguró el director de la Oficina de Lucha contra el Terrorismo de la ONU, Vladimir Voronkov.

Voronkov insistió en que la comunidad internacional debe asegurarse de que «Afganistán no vuelva a ser usada como una lanzadera para el terrorismo internacional», un concepto que de diferentes maneras fue repetido por los miembros del máximo órgano de Naciones Unidas.

El jefe de la Oficina de Lucha contra el Terrorismo, que resumió un documento presentado por el secretario general de la ONU, António Guteres, sobre la amenaza del EI en el mundo, apuntó que aunque este informe fue elaborado antes de que se produjera la caída de Afganistán en manos de los talibanes, sus afirmaciones se pueden aplicar al país asiático.

Entre ellas destacó el «énfasis en la interacción entre los conflictos armados, la fragilidad estatal y el terrorismo» y subrayó que «Afganistán no es una excepción».

La directora ejecutiva del Comité contra el Terrorismo de la ONU, Michèle Coninsx, por su parte, indicó en una intervención telemática que el Estado Islámico continúa representando una amenaza significante en África oriental, central y occidental, así como en Afganistán y remarcó que el grupo terrorista «está priorizando sus esfuerzos en reagruparse y resurgir en Irak y Siria».

Según Voronkov, en estos dos últimos países el grupo todavía tiene acceso a reservas financieras valoradas en entre 25 y 50 millones de dólares estadounidenses.

Asimismo, remarcó que «el informe del Secretario General describe que el acontecimiento más alarmante de los últimos seis meses ha sido la propagación del EI en África, con un desbordamiento de Malí a Burkina Faso y Níger, incursiones de Nigeria a Níger, Chad y Camerún, y de Mozambique a Tanzania».

En su intervención, la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield, subrayó que el gobierno estadounidense sigue la situación en Afganistán «con mucho cuidado».

«Como ha subrayado el presidente (de Estados Unidos, Joe) Biden, los talibanes nos rendirán cuentas sobre su compromiso de no permitir que ningún grupo terrorista amenace a Estados Unidos o a sus aliados desde suelo afgano», subrayó la diplomática estadounidense, antes de insistir una vez más en que toda la comunidad internacional debe trabajar junta para evitar que Afganistán se vuelva a convertir en «una base para el terrorismo» (Cortesía EFE).