La justicia de EE UU demanda a Texas al considerar que su ley del aborto viola derechos constitucionales

El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha presentado este jueves una demanda contra el Estado de Texas por la polémica ley que prohíbe interrumpir el embarazo después de seis semanas de gestación. En rueda de prensa, el fiscal general, Merrick Garland, declaró que “la norma es claramente inconstitucional como prueban precedentes de la Corte Suprema”. Texas ha aprobado esa ley para “desafiar a la Constitución”, se lee en la demanda.

“El Departamento de Justicia tiene la obligación de defender la Constitución de Estados Unidos y el estado de derecho”, prosiguió el fiscal general. Garland también criticó el hecho de que la nueva legislación hace responsables de que se cumpla la ley a los ciudadanos que presten ayuda a una mujer “por ejercer sus derechos constitucionales”.

El pasado día 1 de septiembre entró en vigor la ley que supone el más duro revés para el aborto en Estados Unidos desde hace casi 50 años. La Casa Blanca dejó desde el principio su postura. Para el presidente, Joe Biden, la norma vulnera los derechos de las mujeres. La reacción del Departamento de Justicia de Garland llegaba este lunes cuando el fiscal general anunció que el Gobierno federal se encargaría de proteger a las clínicas abortistas en caso de que sufran ataques.

Bajo la lupa de la Administración Biden está también lo que la Casa Blanca ha criticado como el espíritu de persecución del texto, ya que limita el papel de las autoridades en la vigilancia pero, en cambio, permite a “cualquier persona” demandar a mujeres, médicos o a quien auxilie en la interrupción de un embarazo (y recompensarla con 10.000 dólares).

“Este tipo de argucia que anula la Constitución de EE UU es a lo que deberían de temer todos los estadounidenses, independientemente del partido al que pertenezcan”, informó el fiscal general advirtiendo de que el elemento de la norma que alienta los cazarrecompensas puede llegar a convertirse en un modelo a copiar para otros estados “sobre otros derechos constitucionales”.

La portavoz del gobernador de Texas (Greg Abbott) defendía la norma y acusaba a la Administración Biden de actuar por motivos políticos, con el fin último de distraer a los americanos de temas más importantes, como la salida de Afganistán o el continuo flujo de migrantes en la frontera sur del país. “Tenemos fe en que los tribunales mantendrán la ley y protegerán el derecho a la vida”, declaró Renae Eze en un comunicado.

La cruzada contra el aborto mantenida por los conservadores lograba una gran victoria la semana pasada, cuando el Tribunal Supremo decidió no frenar la ley conocida como la ley del latido (Texas heartbeat, como se llama a la norma), y convertía prácticamente en papel mojado el derecho al aborto en ese estado.

Existe también una docena aproximada de otros Estados que prohíben el aborto después de las seis semanas de embarazo. Pero diferentes jueces del circuito federal han impedido hasta la fecha que entraran en vigor, ya que consideraban esas normas incompatibles con Roe contra Wade, la decisión de la Corte Suprema de 1973 que garantiza el derecho a interrumpir un embarazo antes de que sea viable, lo que se traduce en aproximadamente en unas 22 a 24 semanas (Cortesía El País).