“La representación cultural en los libros no refleja la vida real, la vida tiene más variantes”: Meghan Cox Gurdon

Columnista de literatura infantil y juvenil del Wall Street Journal, Cox, una de las principales invitadas a esta edición de la Feria Internacional del Libro de Bogotá nos habló de la experiencia del lenguaje, las pautas detrás de los grandes libros infantiles y juveniles de los que escribe semanalmente y del ritual de la lectura en voz alta

Muchas de sus observaciones proceden de una inagotable capacidad de asombro y sensibilidad, como si se tratara de la panorámica observada desde los ojos de una niña, apreciando la belleza de un paisaje, el arte, el cambio de tiempos, la distancia, la presencia de otros, lo que observa en su entorno, hablando con emoción de una autora libanesa, celebrando una buena producción literaria y hablando de su trabajo haciendo una labor curatorial, como columnista de literatura infantil y juvenil del Wall Street Journal.

Su libro ‘La magia de leer en voz alta’ fue publicado por Ediciones Urano, que trajo del inglés al español sus profundas reflexiones alrededor del poder de la voz como conector de vidas, de emociones e historias, como mecanismo de transformación de vidas y de construcción social en un mundo que, según ella, requiere conciencia de la diversidad, pero también, salvaguardar lo autóctono y el reconocimiento de nuestra esencia y tradición como parte de un diálogo cultural, no solo de padres a hijos, maestros a alumnos, también en las parejas y en nuestra forma de interactuar como parte del mismo mundo.

— ¿Con qué expectativas viene este año a la Filbo? Ya había asistido en anteriormente de manera virtual, ahora lo hace de modo presencial

— Sí, es mi primera vez en Colombia y mi segunda vez en la Filbo, la primera vez fue vía Zoom, desde mi casa en Maine, estaba en un mundo muy distinto. Es un placer estar acá, estas montana son hermosas, en serio no tenía idea, mucho antes en la historia de Colombia las cosas fueron muy oscuras, obviamente,, ustedes estaban muy jóvenes pero nosotros escuchamos mucho sobre esto, es una lastima que el país tuviera que vivir esa época y es maravilloso venir aquí a celebrar la literatura y los libros, es grandioso, es como un renacimiento y eso me encanta, amo estar rodeada por gente que ama la literatura.

Esta mañana hablé con mi interprete, su papá fue un diplomático estadounidense y, cuando era niño, venía a Colombia e iba de regreso a Estados Unidos; él vive acá y me dice que le encanta lo maravilloso que está el país ahora, va a las montañas, consigue café, realmente suena a que es un reinicio grande para el país y hay mucha energía, siento mucha energía y es maravilloso.

¿Qué referentes de la literatura infantil y juvenil latinoamericana tiene?

— Realmente no he visto mucho de eso en donde vivo, recibo libros de editoriales norteamericanas, así que sobre lo que esté pasando en otros países yo no lo he leído. Sí tenemos una industria bastante grande de libros infantiles en español en los Estados Unidos, es interesante saber cuáles libros se traducen bien y cuales no, es una cosa extraña, uno se puede dar cuenta cuando ve un libro escrito en otro idioma porque uno si nota algo distinto en la sensibilidad, estoy segura de que es lo mismo acá, no todos los libros funcionan traducidos. Ahora, sobre mi libro, te voy a decir, sentí un honor con mi libro, con una hermosa portada y está por toda América Latina y en España también, es fantástico y quiero repartir mi mensaje de que estos libros pueden levantar a los niños y desarrollar su cerebros, sus corazones y sus relaciones con sus familias y eso es universal. Eso no es solo algo que se encuentre en países angloparlantes, sino en cada sociedad.

— ¿Cómo ha sido su experiencia como columnista de libros de literatura infantil y juvenil? ¿En qué fundamenta sus observaciones sobre los libros?

— De muchas maneras parece un trabajo fácil, pero realmente es un trabajo bastante difícil. En Estados Unidos se publican unos 20.000 libros más o menos cada año, es algo loco. Hay libros libros pobres en su producción, no son tan buenos, puede que no estén bien ilustrados o que tengan malas historias. Hay una gran tendencia en nuestra sociedad a utilizar libros no para contar aventuras e historias emocionantes que lo transportan y lo ponen a uno a pensar sobre lo que es el ser humano, sino que salen muchas historias que enseñan lecciones de moral, esos los llamamos libros didácticos. Así que todo es sobre salvar la tierra, ser amables, siempre hay una lección y yo odio eso. Hay lecciones que sacamos de la literatura sobre lo que están haciendo los personajes, me parece tan aburrido; si un libro realmente no es una historia y realmente no es emocionante, eso no permite que los personajes sean reales y tienen que llegar a las conclusiones correctas, eso está un poco alejado de tu pregunta, pero es algo en lo que yo pienso mucho cuando reviso libros.

Siempre estoy buscando arte bonito e historias que tengan una especie de alma en ellas , una especie de energía, que sean divertidas o un poco perturbadoras, algo que no sea blanco y aburrido y entre esos 20 mil libros hay muchos libros aburridos.

— Entre todas esa amplia gama de posibilidades ¿Quiénes son los mejores autores de esta literatura en su país?

— ¡Wow! Esto es bastante emocionante, hay muchos autores e ilustradores de todo el mundo, no solo de Estados Unidos, creo que ustedes aquí en la feria tienen una ilustradora coreana llamada Susy Lee, ella es fabulosa y ha publicado un trabajo que le habla a niños de todo el mundo; su obra artística es hermosa, creo que es fantástica. Pensando rápidamente, hay una mujer llamada Ruta Sepetys que está escribiendo libros para jóvenes durante épocas históricas interesantes; ella, por ejemplo, escribió sobre España durante la dictadura de Franco, ha escrito también sobre Rumania recientemente, visitó lugares del mundo en donde tal vez los adolescentes no nos conocen muy bien, fácilmente podría escribir algo sobre los tiempos difíciles aquí en Colombia, es esa clase de escritora, le gusta tomar riesgos.

Es que hay tantos, hay una escritora llamada Kate de Camillo, me pregunto si la conocen aquí, es muy talentosa, escribe libros para niños de 8 a 12 años.

Estamos viviendo un mundo convulsionado política y socialmente, ¿cuál es el papel de los libros infantiles y juveniles para enseñarle a las nuevas generaciones lo que está pasando?

— El problema que tengo con eso, aquí estoy yo, una mujer blanca pontificando, pero creo que es aburrido y maravilloso al mismo tiempo, que el universo de los libros se está expandiendo y que niños de todas las culturas no es tanto que se puedan ver en las historias sino que toda clase de personas pueden encontrarlas en esos libros. Lo que creo que es menos maravilloso, es el deseo de querer representar a todas las culturas en libros ilustrados: a la niña musulmana con su pañuelo, un niño blanco en una silla de ruedas, un niño afro americano, es como una lista de representaciones que tienen que cumplir, no reflejan la vida real, la vida tiene más variantes. Es difícil de explicar, no digo que no apruebo, muchas son hermosas, solo que esta clase de práctica es la forma de volver más aburridas las historias, esa insistencia en que tiene que haber gente de todos los colores en todos los libros es un error, porque igual podemos conectarnos con un personaje, entrar en la mente de alguien que no es como nosotros. Yo puedo leer “La Odisea” y me puedo sentir conectada con Odiseo, y vivir con él sus aventura; ahora, no soy griega y yno viví hace 200 mil años, pero me puedo conectar con ese personaje y creo que hay un error a veces con la gente de la industria de los libros que si no representas a cada color de piel y cada grupo de edades o género entonces, de alguna manera, estás siendo excluyente, creo que es una falta de comprensión sobre lo que es la literatura.

— ¿Qué opina del auge de la novela gráfica y los libros ilustrados?

— Estoy en un dilema, hay unas novelas gráficas, en ese formato, con mucho arte, increíble, justo este fin de semana en el Wall Street Journal escribí una columna sobre un artista de novela gráfica, se llama Gareth Hints. Ha hecho Shakespeare, La Odisea, La Iliada y muchos otros libros grandiosos como novelas gráficas, son maravillosas, utiliza un idioma original y es maravilloso. Pienso que es una pregunta estresante, porque uno no puede decirle a alguien que no es lo suficientemente bueno, es una forma diferente de vivir la experiencia de la literatura, pero siempre está la presión para los que nos gusta mucho la literatura tradicional de que los niños se acostumbren a ver imágenes, aún cuando ya están lo suficientemente grandes, se acostumbran a eso y les parece difícil interactuar con los libros de texto.

Sabes, esa experiencia inmersiva cuando uno se sumerge en una novela y estás en la historia y todo lo estás inventando aquí (cabeza), mientras tanto, un escritor de novela gráfica te muestra las imágenes y te lo imaginas a su manera. Así es que a veces escribo sobre ellos, tengo esos libros, mis hijos los leen y también leen libros tradicionales, creo que con las novelas gráficas lo siento un poco como cuando salen películas de libros increíbles, es una forma distinta de escribir y puede ser muy profundo y significativo.

Es lo mismo que si tu dependes de una película para tu experiencia de una historia, estás tomando una imagen completa de esa historia, de la manera en como la está viendo el director, el vestuarista, el encargado de las escenografía, todo está dispuesto para ti y si oyes una historia cuando estás leyendo o te lees una historia tu mismo, lees esas imágenes y siento que ese trabajo imaginario es algo que queremos proteger, pero no estoy en contra de las novelas gráficas.

— Has profundizado en el estudio de la voz y en la lectura en voz alta ¿Cuál crees que es el papel de la voz en este proceso de transmisión de historias y conexión entre seres humanos?

— Es una de las cosas más importantes cuando leemos en voz alta y la persona que está oyendo no tiene que hacer ningún esfuerzo, algunas personas adulta o niños les parece difícil leer a quienes les toca hacer un gran esfuerzo, para esas personas leer en voz alta es un gran regalo en la experiencia de la literatura de una forma pura, escuchándola, porque para todos nosotros al hablar nuestro idioma nativo, primero escuchamos palabras cuando somos niños y después empezamos a hablarlo más tarde en nuestro desarrollo y eventualmente aprendemos a leer y escribir. Si tú o yo le leemos a alguien, puede ser a un familiar o alguien mayor, a veces le leo a mi marido, ahí le estás dando un regalo de literatura, leer el texto en la página, pasa por tu cuerpo y pasa por tu voz y sale como el sonido de tu voz. Nosotros reconocemos muchas más palabras cuando las escuchamos que cuando las leemos en la página, ese es nuestro vocabulario receptivo y con eso me refiero a las palabras que reconocemos cuando las encontramos. Es mucho más superior la experiencia, existe más cuando las conocemos, es mucho más que su vocabulario expresivo, que son las palabras que entendemos cuando las vemos, es mayor que nuestro vocabulario expresivo que son las palabras que utilizamos.

Así que cuando estamos leyendo en voz alta el oyente y el receptor están participando en un campo del lenguaje más grande, en un nivel de lenguaje mucho muy superior porque la palabra escrita tiende a ser más compleja y más sofisticada que la manera en la que nos comunicamos entre nosotros, así que es un gran regalo que se le puede dar a alguien de coger el arte de la palabra y liberarlo de la página para que la gente pueda disfrutar de esa forma de arte, de nuevo, sin esfuerzo. Es muy bueno para el cerebro, ayuda mucho a los cerebros de los niños desarrollarse, les ayuda a crear conexiones emocionales entre personas, es algo muy bello cuando alguien está leyendo una historia a un grupo de personas que es lo que ocurre cuando una mamá le lee a sus hijos o cuando una bibliotecaria le lee a un grupo de personas, los patrones cerebrales de cada persona se sincronizan, así que cuando yo te estoy leyendo, tu cerebro y el mío están haciendo la misma cosa, hay una conexión profunda casi que a un nivel molecular, es increíble y es muy bueno para nuestros cuerpos, es muy íntimo y hermoso, también resulta ser bastante romántico, con mi esposo nos sentamos juntos, bebemos una copa de vino y le leo, es una forma distinta de estar con alguien en la vida cotidiana, es una actividad como estar viendo películas, es estar en un lugar tierno y seguro.

— Ya que hablamos del poder de la voz ¿Le gustan los podcast?

— Me encantan, sabes que me gusta escuchar el podcast de Joe Roganel, es un podcast divertido, lleno de mala información, bullying, de hecho es el más famoso de Estados Unidos, es un hombre muy interesante y tiene todo tipo de personajes, entrevistas de dos o tres horas y también he estado recientemente escuchando un podcast de un director de la universidad de Harvard David Sinclai. Él se especializa en longevidad, así que lo he estado escuchando porque mis padres ya están mayores y frágiles y yo no quiero ser frágil (risas) no le veo ningún problema a ser viejo, pero no quiero ser frágil, su nombre es Lifestand Podcast deberían escucharlo.

Con Información de Infobae.cpm