Cuando se acaba una historia de amor las secuelas también pueden ser cerebrales

Automáticamente que se acaba el amor y se da la inevitable separación, la primera percepción es que todo se puede superar y que con el pasar del tiempo “un clavo saca a otro clavo”. A simple vista se cree que son etapas fáciles de superar y muchas veces el ambiente que nos rodea, para aumentar el ánimo de los afectados recurren a comentarios y consejos que radican en que “el dolor pasará rápido”.

Parece fácil, pero para nada lo es y según una investigación de una antropóloga estadounidense, la situación puede ser peor de lo que aparenta y podría dejar huellas importantes en la salud humana, en especial, en el cerebro. Publicado en la revista Journal of Neurophysiology, el estudio se basó en los efectos de la angustia en las personas que padecen tristezas por separación y demostró que el cerebro puede sufrir daños importantes durante esos períodos críticos.

Daños cerebrales por “mal de amor”

Por medio del detallado análisis de quince personas en plena angustia, la antropóloga y bióloga estadounidense, Helen Fisher, quien también se desempeña como investigadora del comportamiento humano en la Universidad Rutgers, estudió las reacciones de diferentes áreas del cerebro mediante resonancias magnéticas, luego de mostrarles fotos de sus exparejas. El resultado impactó: algunas regiones se activaron más que otras, especialmente las del deseo, el dolor y la regulación emocional.

Las áreas de activación especificadas son las mismas que las estimuladas por el alcohol o las drogas, lo que significa que la angustia post ruptura tendría el mismo impacto en el cerebro que la abstinencia. “Estos síntomas de abstinencia poderosa afectan nuestra capacidad de pensar, concentrarnos y funcionar normalmente”, agregó Guy Winch, psicólogo y colaborador del estudio en el Psychology Today.

Según Fisher, este proceso bastante doloroso puede durar entre tres a seis meses y cerebralmente se dividen en dos etapas: primero cuando se protesta o niega la ruptura y luego cuando llega la resignación las hormonas de la alegría, como la dopamina y la serotonina, disminuyen bruscamente.

Freddy González Gil

Comunicador Social venezolano-argentino, especialista en Artes Audiovisuales, amante del deporte y más de 15 años de experiencia | Buenos Aires, Argentina | Twitter | Instagram