Choque diplomático entre Colombia y Guatemala tras acusaciones a ministro colombiano

Los gobiernos de Guatemala y Colombia llamaron a consulta a sus respectivos embajadores a raíz de una investigación guatemalteca que acusa de corrupción a Iván Velásquez, ministro de Defensa colombiano, mientras ejercía en el país centroamericano como director de la Comisión Internacional Contra la Impunidad (Cicig). Bogotá defendió a Velásquez y Ciudad de Guatemala rechazó que un problema judicial se elevara a “político”.

Ya es un choque diplomático en toda regla. Tanto Colombia como Guatemala han llamado a consulta a sus embajadores, una situación que en estas esferas suele considerarse la antesala de una ruptura de relaciones entre dos países.

En el centro del debate está el ministro de Defensa colombiano Iván Velásquez, político de 67 años que había ejercido en Guatemala como director de la Comisión Internacional Contra la Impunidad (Cicig) entre 2013 y 2017.

Según una investigación del Ministerio Público del país centroamericano liderada por el fiscal Rafael Curruchiche, Velásquez cometió actos “ilegales y abusivos” mientras dirigía la entidad al aprobar acuerdos de cooperación anómalos, según él, con dos directivos brasileños de Odebrecht en 2017.

“La Fiscalía Especial Contra la Impunidad emprenderá acciones legales para que responda por sus actos ilegales y abusivos el excomisionado de Cicig Iván Velásquez”, aseguró Curruchiche, quien también investiga a la abogada colombiana Luz Camargo Garzón, que se desempeñaba como investigadora de estructuras de corrupción en Guatemala.

Petro defiende a Velásquez y Guatemala critica el “exabrupto”

La noticia, que se dio a conocer el 16 de enero, despertó una reacción inmediata del Gobierno colombiano. El presidente Gustavo Petro cerró en banda su defensa alrededor del ministro y aseguró que “jamás” aceptará “la orden de captura” del ministro.

“Nosotros no vamos a permitir que [Velásquez] sea atacado por lo que ha hecho, sea perseguido por su lucha contra la impunidad, sea acorralado por quienes ejercen esa impunidad”, sentenció Petro a su llegada a Zurich, Suiza, donde asiste al Foro de Davos.

“Si Guatemala insiste en apresar hombres justos, nosotros no tenemos nada que hacer con Guatemala”, concluyó.

Jamás aceptaré la orden de captura de nuestro ministro Velasquez. Demostró luchar contra la corrupción y no permitirimos que la corrupción lo persiga.

Nuestro embajador se llama inmediatamente a consulta.— Gustavo Petro (@petrogustavo) January 17, 2023

Este martes 17 de enero, el Gobierno guatemalteco emitió un comunicado en el que rechazó “el exabrupto del Gobierno de Colombia hacia la Justicia guatemalteca” y lamentó que Petro convirtiera en un tema “político” lo que era simplemente “de orden legal”, “tomando decisiones abruptas sin seguir los pasos diplomáticos correspondientes”.

“Guatemala reitera el respeto de la institucionalidad democrática, del Estado de Derecho y de la separación de poderes, y hace un llamado para que el asunto se resuelva por la vía diplomática y el diálogo”, cerró la Administración guatemalteca, liderada por el presidente Alejandro Giammattei.

La lucha contra la impunidad de Velásquez es reconocida internacionalmente

La institución que dirigió Velásquez en Guatemala fue precisamente un organismo dedicado a investigar tramas de corrupción y grupos de seguridad clandestinos que, bajo su mandato, desmanteló varias estructuras ilegales que operaban en las instituciones públicas guatemaltecas.

De hecho, Velászquez ganó el Premio Right Livelihood, conocido como el “Nobel alternativo”, en 2018 por su trabajo frente a la Cicig y en contra del abuso de poder y la corrupción en Guatemala.

Sus investigaciones tumbaron en 2015 al entonces presidente Otto Pérez Molina, condenado recientemente a 16 años de prisión por el caso de corrupción aduanera conocido como La Línea junto a su vicepresidenta, precisamente el caso destapado por el colombiano.

Esta lucha contra los poderes políticos guatemaltecos llevaron a Velásquez hasta a la cárcel y en 2018 fue expulsado del país por el sucesor de Pérez Molina, Jimmy Morales.

Morales fue el presidente que, precisamente, decidió no renovar el mandato de la Cicig en 2019. Esta Comisión se había creado en 2017 a raíz de un acuerdo con las Naciones Unidas para apoyar la lucha contra la corrupción y la impunidad en el país.

Correcto análisis del Pdte. @petrogustavo. La justicia guatemalteca está cooptada por actores corruptos que buscan venganza por la valiente labor de la CICIG. La única respuesta que merece esta reciente investigación penal es la condena de la comunidad internacional. https://t.co/OPxbq2LELy— Juan Pappier (@JuanPappierHRW) January 17, 2023

La oenegé Human Rights Watch también salió a defender a Iván Velásquez, definió su gestión frente a la Cicig de “valiente” y aseguró que la investigación por corrupción de Guatemala “no tiene mayor sentido”.

Según su lectura de la situación, que coincide con la de la Administración de Gustavo Petro, es que “la justicia guatemalteca está cooptada por actores corruptos que buscan venganza por la valiente labor de la Cicig”, en palabras de Juan Pappier, subdirector en funciones de HRW en las Américas.

Pappier insistió en Twitter en que “la corrupción está arrasando con los derechos humanos en Guatemala” y pidió una “condena” de la comunidad internacional.

Con Información de france24