Lenguaje positivo: ventajas y alternativas para implementarlo en el día a día

Parece intuitivo y hasta más que justificable: como nos hablan, muchas veces actuamos y respondemos. ¿inercia? ¿lógica? Muchas son las interrogantes para determinar a ciencia cierta del porqué del comportamiento humano dependiendo de cómo se practique el lenguaje comunicacional.

Algunas veces se implementa un mal lenguaje o de manera negativa por situaciones que suceden en el día a día que nos incomodan con respecto al carácter y que, como grave error, se termina expresando y hablándole mal a determinadas personas, muchas veces sin que ellos tengan algún tipo de culpa.

Por ello, la importancia de siempre mantener un lenguaje positivo para que las relaciones de índole familiar, laboral y personal se puedan desarrollar de la mejor manera, así lo indica un reciente estudio comandado por la psicóloga, María Prieto.

La importancia del lenguaje positivo

“Si utilizamos un lenguaje positivo, las posibilidades se abren a nuestro alrededor y esto afectará a nuestro cerebro. De hecho, si le enviamos mensajes positivos, este responderá de forma diferente que si nos repetimos afirmaciones desagradables. Por lo tanto, si nuestros pensamientos son ricos y afirmativos, nuestras probabilidades de llevar una vida feliz se incrementarán. Las palabras tienen un gran poder, son capaces de lograr un efecto inmediato en nuestro estado de ánimo e incluso, de perdurar en el tiempo y quedarse instaladas en la mente y en el corazón”, explica en la revista Ansiedad y Estrés la especialista española.

Cinco estrategias

  1. Modificar el lenguaje: el primer paso consiste en tener presente qué se quiere transmitir y que le llegue a la persona con la que se está hablando. Para ello, hay que procurar no utilizar palabras negativas y mucho menos, despectivas y ofensivas.
  2. Cambiar el estado de ánimo: escribir una lista de palabras motivadoras (placer, agradable, descubrir, bueno, gracias, feliz, sonrisa) y probar leerlas en voz alta cada vez que se necesite modificar y gestionar tus emociones. Se puede ver cómo este ejercicio provoca un cambio en el estado de ánimo.
  3. Evitar las etiquetas negativas: catalogar a una persona de “torpe”, “inútil” o “vaga” influye directamente en la percepción que los demás tienen sobre ella y, lo que es más grave, el mismo individuo acabará por creer que realmente es así.
  4. Comunicarse a través de emociones: no solo hay que ser conscientes de las propias emociones, sino también intentar ponerse en el lugar de los demás, para saber qué palabras utilizar. Esto mejora la autoestima de los que escuchan y la percepción que tienen de ellos mismos.
  5. Lenguaje positivo y optimismo: tener un discurso optimista puede animarnos en un momento dado. Entrenar e incorporar en nuestra rutina la utilización del lenguaje positivo afecta directamente a nuestra forma de percibir el mundo.

Freddy González Gil

Comunicador Social venezolano-argentino, especialista en Artes Audiovisuales, amante del deporte y más de 15 años de experiencia | Buenos Aires, Argentina | Twitter | Instagram