El temor a relocalizaciones de empresas europeas a EE. UU. es “real” 

La Ley de Reducción de la Inflación de Estados Unidos ha hecho sonar todas las alarmas en Europa. El continente teme que la ley promovida por el presidente estadounidense Joe Biden provoque un éxodo industrial al otro lado del Océano Atlántico, afectando a fábricas y trabajadores.

Entre sus disposiciones, la Ley de Reducción de la Inflación (IRA) destina hasta 369.000 millones de dólares (más de 341.000 millones de euros) en créditos fiscales, reembolsos directos y subvenciones para ayudar a las empresas a invertir y producir tecnología verde, como turbinas eólicas, paneles solares, bombas de calor y vehículos eléctricos.

Pero las cuantiosas ayudas, que se repartirán a lo largo de los próximos diez años, sólo se concederán si estos productos se procesan y ensamblan mayoritariamente en Norteamérica, es decir, Estados Unidos, México y Canadá, un requisito que la Unión Europea ha denunciado como injusto y discriminatorio. “Queremos competir en calidad, eso es importante, no queremos competir en subvenciones”, ha declarado esta semana la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Desde la entrada en vigor del IRA, varias empresas internacionales han anunciado nuevos planes de inversión en EE.UU., entre ellas la coreana Hanwha Qcellsa, que este mes ha confirmado que destinaría 2.500 millones de dólares a fabricar componentes para paneles solares en Georgia.

¿Seguirán su ejemplo las empresas de la UE y se trasladarán al extranjero?

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En Dinamarca, líder mundial en energía verde, intuyen posibles cambios pero creen que aún son evitables. “Visto desde la perspectiva de la transición ecológica en Estados Unidos, el IRA es una iniciativa muy positiva”, ha explicado a Euronews Jan Hylleberg, Director General Adjunto de Green Power Denmark, asociación que representa a 1.500 empresas danesas que trabajan en toda la cadena de valor de la energía verde.

“Por supuesto, existe el riesgo de una reasignación de las inversiones a Estados Unidos”, ha añadido. “No hay duda de que el miedo es real, y sobre todo si no actuamos. Entonces, las inversiones fluirían hacia EE.UU”, ha lamentado. Para Hylleberg, el IRA es una “una señal de alerta” para Europa que necesita una respuesta basada en un amplio “conjunto de herramientas”.

Se espera que la Comisión Europea publique en las próximas semanas contramedidas más detalladas, como nuevas normas para agilizar las ayudas estatales, algo que países como Dinamarca, Suecia, Países Bajos e Irlanda temen que desencadene una dañina carrera de subvenciones y una competencia desleal en el mercado único.

“La industria ecológica europea no es algo dado. Tenemos que cuidar de ella”, ha dicho Hylleberg. “Tenemos que asegurarnos de que, si queremos inversiones, si queremos empleo en la industria verde renovable en Europa, tenemos que cuidar de ella, tenemos que tomar nuevas iniciativas para asegurarnos de que tendremos estas inversiones”.

Dinamarca ha sido pionera en energías limpias y empezó a invertir fuertemente en el sector décadas antes que sus vecinos del bloque. Hoy, el país nórdico alberga a algunos de los mayores promotores mundiales de turbinas eólicas y parques eólicos marinos, como Vestas y Ørsted, lo que ofrece a la Unión Europea una considerable ventaja competitiva.

Según la Ley de Reducción de la Inflación, EE.UU. pretende tener 120.000 aerogeneradores en funcionamiento para 2030, un objetivo al que las empresas danesas están dispuestas a contribuir. Pero, como ha subrayado Hylleberg, son las tecnologías incipientes, como el hidrógeno verde, las que corren más riesgo de ser deslocalizadas porque tienen una huella física pequeña, lo que facilita su traslado.

“El hidrógeno renovable es todavía una industria bastante joven, es todavía una cadena de valor bastante joven, y por lo tanto, especialmente Europa, tiene que estar muy centrada en asegurarse que no todas las inversiones disponibles en este momento se trasladen a los EE.UU. porque en Europa necesitamos incentivos muy nuevos y fuertes para que la cadena de suministro de hidrógeno renovable y la infraestructura se establezcan en Europa”, ha dicho Hylleberg.

“Básicamente, necesitamos una nueva política industrial europea. Esto también forma parte de la respuesta a la guerra de Ucrania. No se trata sólo de la Ley de Reducción de la Inflación y de EE.UU.”.

Con Información de euronews