La CELAC busca un impulso renovado en su VII cumbre en Argentina

La cumbre de líderes latinoamericanos se celebra a partir del martes 24 de enero. Argentina ostenta, hasta la fecha, la presidencia pro-tempore del organismo. Hasta el momento, unos 15 mandatarios han confirmado su asistencia, aunque acudirán delegaciones de 33 países. Parte de las novedades de esta reunión es la reincorporación de Brasil al foro regional, mientras que el presidente venezolano, Nicolás Maduro, confirmó su ausencia.

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe celebrará su VII cumbre a partir del martes 24 de enero en Buenos Aires, Argentina, nación que ostenta la presidencia pro-tempore del grupo y Alberto Fernández, su presidente, es el anfitrión. A partir del martes, los países miembros deberán decidir si el país gaucho sigue encabezando el grupo o lo hace otro país candidato. 

Hasta el momento, han confirmado que enviarán representantes los 33 países que forman parte del foro, de ellos, 15 jefes de Estado asistirán personalmente. Entre estos, se encuentran los mandatarios de Cuba, Miguel Díaz Canel; Colombia, Gustavo Petro; Uruguay, Luis Lacalle Pou; Chile, Gabriel Boric, o Brasil, Luiz Inácio ‘Lula’ da Silva.

Da Silva, recién posesionado, acude en un viaje que marca la reintegración del gigante latinoamericano al mecanismo multilateral, luego de que el anterior Gobierno, del ultraderechista Jair Bolsonaro, retirara a la nación del bloque.

Maduro finalmente no acudirá, en medio de polémicas

El Gobierno del presidente venezolano, Nicolás Maduro, anunció que el jefe de Estado no acudirá a la cita, argumentando que existe la posibilidad de ser víctima de un ataque. “En las últimas horas hemos sido informados, de manera irrebatible, de un plan elaborado en el seno de la derecha neofascista, cuyo objetivo es llevar a cabo una serie de agresiones en contra de nuestra delegación”. Así declinó la invitación al encuentro el Gobierno de Caracas.

Y es que la posible presencia de Maduro había levantado ampollas entre la oposición argentina. Los ojos en los últimos días se habían posado sobre la acogida de los dirigentes de Venezuela, Nicaragua y Cuba -este último fundador del foro, junto con el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez.

Aunque el actual presidente argentino dio señas de bienvenida a todos los mandatarios electos “democráticamente” en sus países, su antecesor, Mauricio Macri, aseguró que él y parte de sus connacionales sienten vergüenza por recibir a “los dictadores Nicolás Maduro, de Venezuela y Miguel Díaz-Canel, de Cuba” y aseguró que en estos países existen “persecución, tortura, narcoterrorismo, presos políticos y elecciones fraudulentas que se burlan de la democracia”.

Otros líderes de la oposición argentina también manifestaron su rechazo a estas visitas. Incluso propusieron declarar personas non gratas a ambos jefes de Estado (Venezuela y Cuba) o detener a Maduro, antes de que este confirmara que no asistirá a la cita.

Momento político al interior de Argentina y en la región

El país anfitrión llega a esta cumbre tras meses de escándalos políticos internos, como las luchas de poder dentro del peronismo (la corriente política gobernante) entre el presidente Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirshner (CFK); acusaciones y posterior intento de magnicidio contra CFK o el enfrentamiento entre el Poder Judicial y el Ejecutivo tras la condena a la expresidenta.

Y la cita también se celebra en un escenario de tensiones, que enfrentan algunos de los países de la región, como es el caso del asalto a los poderes estatales en Brasil o la crisis política en Perú. En ese sentido, Alberto Fernández alertó de un clima de tensión en la región y acusó a la “derecha latinoamericana” de potenciarlo. “Hay un cierto sector de la derecha latinoamericana que piensa que la violencia es un modo adecuado para combatir la democracia, amenazar a la sociedad. Expresó. Debemos estar alertas, sin permitir que eso ocurra en ningún lugar”, puntualizó.

A decir de Fernández, el reciente intento de golpe de Estado por parte de simpatizantes del expresidente Bolsonaro en Brasilia “debe llamar la atención del país y del continente”. Descartó también que algo similar ocurra en su país, aunque subrayó el intento de asesinato contra la CFK.

Fernández también se refirió a la actual crisis política que vive Perú, con protestas que piden la dimisión de la presidenta Dina Boluarte -quien no asistirá al encuentro- y que ha dejado ya más de medio centenar de fallecidos en el país. “Es más difícil construir grandes mayorías y es preciso aprender a lidiar con eso y a defender la institucionalidad. Una cosa es debate político, rivalidad, y otras amenazas a la institucionalidad, como viene ocurriendo en Perú”, dijo.

La CELAC también celebra su VII cumbre con países invitados de diversas corrientes políticas, si bien existe una nueva “marea rosa”, que ha teñido a la región latinoamericana de victorias de mandatarios de izquierda como la hondureña Xiomara Castro, ‘Lula’ da Silva, Fernández, Petro o el chileno Gabriel Boric, otros gobiernos responden a corrientes más conservadora. 

La CELAC ante el mundo

Solo dos países de la región no forman parte de la CELAC, Estados Unidos y Canadá. No obstante, el Gobierno argentino extendió una invitación a su homólogo estadounidense, Joe Biden. El inquilino de la Casa Blanca no asistirá, pero enviará un grupo de funcionarios encabezados por el principal asesor para el área, Chris Dodd.

Tampoco faltó la invitación a una de las economías más grandes del planeta: China. Según medios de prensa, Beijing enviará solamente un mensaje en video para los participantes.  Otro actor estratégico que no puede faltar es la Unión Europea, un invitado especial que será representado por el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel.

Estos gestos de integración más allá de las fronteras latinoamericanas cobran mayor importancia en medio de la crisis económica y de combustibles que se vive en el mundo, detonada por la invasión rusa a Ucrania. De estos encuentros podrían surgir diversos acuerdos económicos que den solución a las consecuencias de esta situación global, que también resiente a América Latina. 

Con EFE