LATINOAMÉRICA

Detuvieron en Uruguay al exbanquero Juan Peirano Basso por pedido de extradición de Paraguay

La Justicia paraguaya hizo la solicitud por dos causas que tiene abiertas en el país, en las que se lo acusa por desvíos de fondos por USD 37 millones

(Desde Montevideo, Uruguay) – El exbanquero Juan Peirano Basso, acusado por la quiebra del Banco Alemán Paraguayo (Grupo Velox), fue detenido este jueves en Uruguay por Interpol. Sobre él pesaba una orden de captura internacional, que fue solicitada por la Justicia de Paraguay por dos causas que tiene abiertas en el país. Allí se lo acusa de desvíos de fondos por USD 37 millones.

Peirano Basso era la cabeza del grupo Velox, propietario de varios bancos en la región y de otras empresas. Ese conglomerado estaba integrado por los bancos Velox en Argentina, Alemán en Paraguay, Montevideo en Uruguay, Trade and Commerce Bank en Islas Caimán y tenía parte de una cadena de supermercados en Santa Isabel (Chile).

El exbanquero es investigado en Paraguay por una denuncia que hicieron los ahorristas del Fondo Mutuo Banalemán por delitos de lesión de confianza, conducta indebida en situación de crisis y promoción fraudulenta de inversiones. Por este mismo caso, ya había sido extraditado José Peirano Basso, el hermano de Juan.

Entre estos y otros delitos, los clientes de fondo mutuo lo acusan de la desaparición de USD 13 millones, que los hermanos Peirano Basso utilizaron para pagar a los ahorristas estafados de otros países en bancos que formaban parte del grupo Velox.

Además de estas acusaciones, tiene otra causa abierta en Paraguay. Está relacionada a los ahorristas del Banco Alemán, que denuncian que cometió delitos de lesión de confianza y conducta indebida en situación de crisis. En este caso, los desvíos acumulan USD 24 millones.

Con la detención de este jueves, Peirano Basso quedó a disposición del fiscal de Delitos Económicos Gilberto Rodríguez, que tendrá que pedir antes de que se cumplan las 24 horas una audiencia judicial para examinar el pedido de extradición de Paraguay.

El fiscal debe realizar un control administrativo de la solicitud de ese país y analizará si los delitos por los que se piden la extradición prescribieron o no, ya que son de hace más de 20 años.

Su defensa alegará que cuando Peirano Basso fue extraditado a Uruguay desde Estados Unidos se acordó que no sería extraditado a ningún otro país que lo requiera, informó El Observador. Ese acuerdo implicaba que sería juzgado en Uruguay y fue la razón para que los anteriores pedidos de extradición tanto de Argentina como de Paraguay fueran rechazados.

Juan Peirano estuvo detenido en Uruguay entre 2007 y 2011, cuando fue liberado por gracia por la Suprema Corte de Justicia.

En junio de 2013, la Justicia de Uruguay condenó a tres de los cuatro hermanos con penas de entre seis y nueve años de prisión por la quiebra del Banco de Montevideo en 2002. No ingresaron a prisión porque ya habían estado allí en forma preventiva entre 2002 y 2007.

La sentencia judicial estableció que los banqueros “llevaron a cabo actos dirigidos a ocultar o hacer desaparecer total o parcialmente” el patrimonio del Banco Montevideo, transfiriendo fondos a bancos de su propiedad en Islas Caimán y Argentina. Estas decisiones incrementaron el riesgo de la quiebra de la entidad financiera “más allá de lo razonable”.

Los banqueros fueron detenidos en Uruguay en agosto de 2002 –en plena crisis del país– junto a su padre, quien luego moriría en la cárcel en 2003 mientras esperaba el juicio. Juan Peirano Basso, en tanto, se había ido a Estados Unidos en 2008, pero ese país habilitó la extradición a Uruguay.

En mayo, José Peirano Basso fue extraditado a Paraguay, pero ya fue liberado y regresó a Uruguay. Pablo Donnángelo, su abogado, informó a El Observador que fue absuelto de responsabilidad en la causa de los Fondos Mutuos. Este resultado revela que “fue al santo botón” extraditarlo. “La Justicia uruguaya debió haber escuchado a la defensa y tener más margen de maniobra, que lo tenía y no lo supo emplear. Lo hicieron pasar por todo ese calvario y no era necesario”.