CINE Y SERIES

Diez horas sin parar: así se hizo la única canción que reunió a Michael Jackson, Bob Dylan y más leyendas

Eran 46 vocalistas y tenían una sola noche para grabar. Este estreno en Netflix traslada al espectador a uno de los momentos más importantes en la historia de la música

La única forma de que esto funcionara era, como pidió el productor Quincy Jones, dejando “los egos en la puerta”. Era el 28 de enero de 1985, y se había citado a 46 vocalistas para grabar el audio y video del que se convertiría en el noveno sencillo con más copias físicas vendidas en la historia. Solo tenían una noche para completar el trabajo. El documental La gran noche del pop (The Greatest Night in Pop),ya disponible en Netflix, relata a modo de crónica cómo se gestó el icónico tema “We Are the World”, una iniciativa de caridad para recaudar fondos contra el hambre en África.

La canción coescrita por Michael Jackson y Lionel Richie se quedó impregnada en la mente de generaciones. No fue poca cosa juntar a Cyndi Lauper, Stevie Wonder, Tina Turner, Bruce Springsteen, Bob Dylan y más solistas bajo un mismo techo, en absoluto secreto. Pero el resultado valió totalmente la pena. Se recaudaron aproximadamente 147 millones de dólares, y el track llegó a ganar los premios Grammy a Canción del año y Record del año.

¿Cómo surgió la canción?

Bao Nguyen dirige este viaje al pasado que profundiza en anécdotas de los protagonistas a través de sinceras entrevistas. La nostalgia es inevitable al pensar en las famosas luminarias musicales que aportaron con su talento al proyecto. Richie dedica un buen tramo a explicar cómo se escribió la canción, cuya letra se completó diez días antes del encuentro en el estudio de grabación. Inicialmente Stevie Wonder iba a ser parte del equipo de composición; pero por imprevistos del momento, la tarea solo quedó en manos de Jackson y Richie. Cinco días antes del gran día, el intérprete de “Isn’t She Lovely” se sumó para la grabación del demo.

En cuanto a la logística, la mejor forma de enmascarar la llegada de artistas a Los Ángeles, además de ahorrar costos, fue aprovechar la noche de los American Music Awards.

Dividir los versos fue una labor que quedó en manos del arreglista vocal Tom Bahler, quien estudió los estilos y rangos de cada participante. El objetivo era que “se sintieran cómodos con lo que tenían que cantar”. Sin embargo, había consciencia de que al tener una sesión de grabación poco común, con tanta gente talentosa al mismo tiempo, había un fina línea entre la exitosa sinergia y el absoluto caos.

La ausencia de Prince

Siempre ha quedado como dato de trivia que Prince también iba a ser parte de “We Are the World”. No obstante, el intérprete nunca llegó a la cita. La prensa de la época atribuyó su ausencia a la negativa de colaborar con otras estrellas; o a una discrepancia con el organizador del proyecto, Bob Geldof, e incluso se mencionó la rivalidad entre Prince y Jackson.

El documental no se detiene mucho en los motivos de su decisión; pero sí revela qué fragmento de la canción le correspondía a “Purple Majesty”. Se trataba del icónico solo en el puente que fue encargado a Huey Lewis. Por otro lado, aunque Prince no llegó a cantar con sus colegas; sí dejó su aporte al proyecto con la donación de una canción original.

Momentos emotivos, momentos de tensión. Los testimonios de primera mano llevan a los espectadores, sean o no familiares con la producción musical, a una iniciativa que exigió paciencia y eficiencia. Con una versión final completada a las 8 de la mañana, esa fue La gran noche del pop. Puedes ver el documental en Netflix.