INMIGRACIÓN

Energía y migración, claves del encuentro de Italia con una veintena de países africanos

Acuerdos energéticos a cambio de detener la migración. La líder de extrema derecha de Italia, Giorgia Meloni, recibió a líderes africanos el lunes para conversar sobre su plan de desarrollo para África. Una aproximación que asegura es “no depredadora”, sin embargo, los críticos advierten que favorece las prioridades europeas y los intereses propios a expensas de los intereses africanos.

La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, quien llegó al poder en 2022 con una agenda antiinmigratoria, espera posicionar a Italia como un puente clave entre África y Europa, canalizando energía hacia el norte a cambio de inversiones en el sur destinadas a prevenir la migración.

Una veintena de líderes africanos, altos funcionarios de la Unión Europea y Naciones Unidas, así como representantes de instituciones financieras internacionales, se reunieron en Roma para la cumbre, el primer evento importante desde que Italia asumió la presidencia del Grupo de los Siete (G7).

El llamado ‘Plan Mattei’ de Meloni lleva el nombre de Enrico Mattei, fundador de Eni, el gigante energético estatal de Italia. “Puede contar con 5. 500 millones de euros entre créditos, operaciones de donación y garantías: cerca de 3.000 millones del Fondo Italiano para el Clima y 2. 500 millones del Fondo para la Cooperación al Desarrollo”, anunció Meloni.

En la década de 1950, abogó por una postura cooperativa hacia los países africanos, ayudándoles a desarrollar sus recursos naturales.

“La base del ‘Plan Mattei’ es un enfoque nuevo: no depredador, no paternalista, pero tampoco caritativo”, dijo Meloni a la cadena estatal RAI. “Es un enfoque de igualdad, para crecer juntos”.

Roma se ha comprometido a hacer del desarrollo africano un tema central de su presidencia del G7, en parte para aumentar su influencia en un continente donde potencias como ChinaRusiaIndiaJapón y Turquía han estado expandiendo su poder político.

Los expertos advirtieron de que Italia podría tener dificultades para conseguir el apoyo clave para un nuevo acuerdo de la Unión Europea, que desveló su propio paquete para África por valor de 150.000 millones de euros (160.000 millones de dólares) en 2022.

El Gobierno de Meloni, que recortó los fondos para la cooperación de ayuda extranjera el año pasado, ha asignado formalmente una cantidad más modesta de 2,8 millones de euros al año de 2024 a 2026 para el ‘Plan Mattei’, del cual hay pocos detalles.

Pero el diario más vendido de Italia, ‘Corriere della Sera’, afirmó que el Gobierno podría destinar 4 mil millones de euros para el plan en los próximos cinco a siete años.

Se espera que los planes incluyan esfuerzos para desarrollar el agronegocio africano y movilizar empresas de transporte y obras importantes italianas. Pero la mayor inversión se espera en energía.

Recursos naturales

Meloni quiere transformar a Italia en una puerta de entrada de energía, capitalizando la demanda de otros países europeos que buscan reducir su dependencia del gas ruso después de la invasión de Ucrania por parte de Moscú en febrero de 2022.

Los críticos dicen que el plan parece estar demasiado centrado en los combustibles fósiles.

Algunos medios italianos lo han apodado el ‘Plan Descalzi’, en referencia al director ejecutivo de Eni, Claudio Descalzi.

Unas 40 organizaciones de la sociedad civil africana advirtieron esta semana que el “objetivo principal del plan es expandir el acceso de Italia al gas fósil de África para Europa y fortalecer el papel de las empresas italianas en la explotación de los recursos naturales y humanos de África”.

Dean Bhekumuzi Bhebhe, jefe de la campaña Don’t Gas Africa, dijo que la “ambición ciega” de Roma “ignora la crisis climática urgente y las voces de la sociedad civil africana”.

En cambio, pidieron un impulso hacia la energía renovable para satisfacer las necesidades de más del 40 por ciento de los africanos que no tienen acceso a la energía en absoluto.

Francesco Sassi, investigador en geopolítica energética en el think tank RIE, dijo a AFP que Meloni estaba persiguiendo una estrategia “a corto plazo” y “simplificada en exceso para abordar la inseguridad energética y los desafíos de la transición energética”.

Su enfoque “apolítico” también “implica menos intrusiones en la política interna de los socios energéticos africanos, ya sea en defensa de los derechos humanos o en políticas energéticas y ambientales”.

Un plan que siembra polémica

Aunque la energía “puede ser la parte más relevante” del ‘Plan Mattei’, “Meloni está invirtiendo capital político en él, principalmente por la migración”, según Giovanni Carbone, jefe del Programa África en el Instituto de Estudios Políticos Internacionales (ISPI) en Milán.

A pesar de prometer detener los barcos de migrantes del norte de África, los desembarcos en Italia han aumentado, bajo el mandato de Meloni, de alrededor de 105.000 en 2022 a casi 158.000 en 2023. La ruta del Mediterráneo Central sigue siendo una de las más peligrosas del mundo, y son miles las personas que mueren en tránsito.

De hecho, también este lunes la OIM informó que casi 100 inmigrantes han muerto o desaparecido en el Mediterráneo Central y Oriental desde principios de 2024, más del doble de la cifra registrada el año pasado durante el mismo período.

Organizaciones internacionales han demandado un cambio de enfoque en las políticas, que trasladen su énfasis en la seguridad a un planteamiento más humano.

Italia ha estado entrenando a las guardias costeras libias y tunecinas como parte de una iniciativa de la UE. Pero el país ha estado en la mira por su viraje hacia una política fuertemente antiinmigratoria, con enormes repercusiones para las personas que buscan llegar a Italia desde África. 

El ‘Plan Mattei’ también tiene la intención de abordar los llamados factores de empuje y persuadir a los países de origen a firmar acuerdos de readmisión para los migrantes a quienes se les niega permiso para quedarse en Italia.

Los expertos advierten que la iniciativa debe estar estructurada para perdurar, en un país famoso por su crónica inestabilidad política.

Además, Carbone cuestionó si el Gobierno tiene el conocimiento o la experiencia en desarrollo africano necesarios para que el plan funcione.

“Italia tiene una tradición de relaciones relativamente cercanas con países mediterráneos como Túnez, Libia, en parte Argelia y Egipto también, pero menos con África subsahariana, que debería estar en el centro del Plan Mattei”, dijo a AFP.

“Italia tiene principalmente pequeñas y medianas empresas, para las cuales sería un gran paso pensar en invertir en lo que se percibe como países muy remotos y a menudo problemáticos”.

El ex primer ministro italiano Matteo Renzi también miró hacia los mercados subsaharianos africanos de 2014 a 2016, “pero le resultó muy difícil”, agregó Carbone.

Con AFP