ECONOMÍA

3 pilares con los que India busca convertirse en la superpotencia del siglo XXI (y qué obstáculos enfrenta)

India está inmerso en el proceso electoral más grande que el mundo ha visto.

La elección, que arrancó el 19 de abril y se extenderá hasta el 1 de junio, y en la que participarán cerca de 1.000 millones de personas, es crucial para lograr las ambiciones del país, que son cada vez mayores.

Según las encuestas, se espera que la mayoría del electorado opte por concederle al primer ministro Narendra Modi un tercer mandato.

Modi tiene la ventaja de que durante su mandato la posición global de India ha mejorado y sus relaciones con Estados Unidos se han afianzado.

Es una de las pocas potencias con armas nucleares, y un país que recientemente desplazó a China como el más poblado del mundo y se convirtió en el primero en la historia en aterrizar con éxito en el polo sur de la Luna

Gracias a su creciente clase media, su dinamismo empresarial y, por supuesto, ayudada por sus 1.400 millones de habitantes también espera convertirse en la nueva superpotencia económica del siglo XXI.

“India será una superpotencia: cuenta con una gran base de consumidores y una población muy joven”, le dice a BBC Mundo Pushpin Singh, economista sénior del Centro de Investigaciones Económicas y Empresariales (CEBR, por sus siglas en inglés), una consultora con sede en Londres.

Según un informe del CEBR publicado en diciembre, se espera que India mantenga un crecimiento sólido de alrededor del 6,5% entre 2024 y 2028, y pase a ser la tercera economía más grande del mundo para 2032, superando a Japón y Alemania.

Las proyecciones para finales de siglo prevén que India surja como la mayor superpotencia económica mundial, con un producto interno bruto (PIB) un 30% mayor que el de Estados Unidos para 2080.

Los dirigentes del país asiático confían en la demografía india y su diplomacia para acelerar el futuro ascenso de la nación a superpotencia.

1. Autoproclamación como voz del sur global

Antes de pensar en disputarle a Estados Unidos su hegemonía, India ya se ha planteado un objetivo a corto plazo: ser el líder del llamado sur global, un término utilizado para referirse a países en desarrollo de Asia, África y América Latina que quieren tener más peso en asuntos globales.

En una intervención durante la segunda cumbre de la Voz del Sur Global en noviembre de 2023, Modi aseguró que el grupo quiere autonomía y está dispuesto a asumir grandes responsabilidades en los asuntos globales.

Además, afirmó que India estaba orgullosa de representar la voz del sur en foros mundiales como el G20.

Ronak Gopaldas, economista y politólogo de Signal Risk, una consultora con sede en África, asegura que India está aprovechando su creciente poderío económico para ganar influencia en varias regiones del mundo, sobre todo en África, un continente que se ha vuelto clave para India.

“Para el año 2050, una de cada cuatro personas en el mundo va a ser africana. Es un continente que tiene la población en edad de trabajar más joven del mundo y tiene minerales críticos que el mundo necesita para la transición energética. Africa es demasiado grande e importante para ignorarlo”, le dice a BBC Mundo.

“Muchos países africanos ven a India como una democracia que solía ser pobre y ahora está prosperando, mientras que India se ve a sí misma como la voz autoproclamada del sur global“.

El primer ministro Narendra Modi utilizó la presidencia pro tempore del G20 y la cumbre que se celebró en Nueva Delhi el año pasado para promocionar a India como un “símbolo de inclusión” entre los países del sur global.

Quizá su mayor éxito diplomático el año pasado fue lograr que se aceptara su propuesta de incluir a la Unión Africana como miembro permanente del foro.

El economista Pushpin Singh concuerda en que India está buscando y obteniendo cada vez más influencia internacionalmente.

“Quiere atraer inversión extranjera al país y formar alianzas con el resto del mundo, con el objetivo de convertirse en un gran actor internacional y competir con otras potencias“, explica.

Singh no cree que su país esté buscando un estatus de superpotencia desesperadamente.

“India sabe que aún hay mucho trabajo por hacer, pero creo que reconoce que tarde o temprano es algo que pasará”.

2. Multialineamiento

Mientras la Guerra Fría sacudía y dictaba la política internacional de muchos países, India se volcó a una política de no alineación que en 1961 terminó convirtiéndose en un foro: el Movimiento de Países No Alineados.

Pero desde hace algunos años, Nueva Delhi ha abandonado su histórica posición de no alineamiento para ejercer un “multialineamiento estratégico”.

En mayo de 2022, India participó en la cumbre de líderes del Diálogo Cuadrilátero de Seguridad (Quad) en Tokio, en la que Modi afirmó que India comparte objetivos comunes con los demás miembros (Australia, Japón y Estados Unidos) en la región del Indo-Pacífico.

En junio de ese mismo año, apareció acompañado del presidente de China, Xi Jinping, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, en la 14ª Cumbre de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) celebrada en formato virtual y pidió afianzar la identidad del grupo.

Poco después, el canciller alemán Olaf Scholz invitó a India a asistir como país socio a la Cumbre del Grupo de los Siete (G7) en Baviera.

Participando en esas cumbres con visiones tan diversas del mundo, India ejerce un “multialineamiento estratégico”: una política exterior que es más pragmática que ideológica.

En ella, las prioridades estratégicas del país van primero y las alianzas geopolíticas suelen ser fluidas: un aliado en un asunto puede ser un adversario en otro.

“India es un socio económico y de seguridad importante para Occidente y sabe que lo es. Al mismo tiempo, se ve a sí mismo como el líder del sur global y tiene una relación histórica con Rusia”, explica el economista Ronak Gopaldas.

“Por todo esto, está tratando de maximizar su influencia estratégica y económica para conseguir acuerdos económicos favorables para el país”.

Golpaldas señala que el multialineamiento estratégico requiere una muy buena diplomacia y hasta el momento India ha tenido éxito implementando esta política como una potencia en ascenso que tiene “un pie en el Quad y otro en los BRICS”.

“Pero probablemente llegará un momento en el que tendrá que elegir un bando, todo dependerá de cuán efectiva continúe siendo su diplomacia”.

3. Una poderosa diáspora

India cuenta con una de las diásporas más grandes y exitosas del mundo.

Según la ONU, son 18 millones, pero Nueva Delhi asegura que hay 30 millones de indios en el extranjero (si se incluyen aquellos que han renunciado a su nacionalidad, pues el país no permite la doble nacionalidad).

Viven principalmente en los países del golfo Pérsico, Estados Unidos, Reino Unido y Canadá.

Estos emigrantes se han convertido en una gran fuerza económica. En 2023 enviaron a su país casi US$125.000 millones en remesas, alrededor del 3,4% del PIB del país, convirtiendo a India en el principal receptor de remesas internacionales en el mundo.

La diáspora india suele ser educada y rica. Dos grandes ejemplos del éxito de sus descendientes son Kamala Harris, la vicepresidenta de Estados Unidos, y Rishi Sunak, primer ministro de Reino Unido.

Y a mediados del año pasado, Ajay Banga, nacido en las cercanías de Bombay, fue nombrado presidente del Banco Mundial, una de las instituciones financieras más importantes del mundo.

Indios o con ascendencia india también lideran gigantes tecnológicos como Google, IBM y Microsoft.

Desde que llegó al poder en 2014, el primer ministro Narenda Modi ha tratado de forjar estrechos vínculos con sus compatriotas en el extranjero, a los que llama “embajadores de la marca”.

Él sabe que tener una diáspora exitosa suele crear una imagen positiva del país de origen y que puede contar con ella para promover los intereses de su país en el extranjero.

“No cabe duda en que la gran diáspora india que actualmente está regada por el mundo, en la que me incluyo, está ayudando también a aumentar la influencia del país y su soft power”, estima el economista Pushpin Singh.

La influencia de la diáspora india no es nueva, pero es cada vez más visible.

“Los indios en el extranjero jugaron un papel crítico en la mejora de las relaciones entre Estados Unidos e India hace dos décadas y esto hizo posible que ambos países firmaran un acuerdo nuclear”, le dice a BBC Mundo Chietigj Bajpaee, investigador y experto en el sur de Asia de Chatham House, un instituto de investigación con sede en Londres.

Él cree que el tamaño de la diáspora india, su nivel de educación, su riqueza y su presencia en grandes potencias hacen que sea un importante activo para la nación asiática.

Obstáculos internos

Chietigj Bajpaee señala que India no obtendrá el estatus de superpotencia en el futuro próximo y antes de que eso pase se enfrenta a numerosos retos tanto económicos como sociales.

“La economía sufre problemas estructurales. El mismo gobierno ha admitido que dos tercios de la población india recibe algún tipo de ayuda alimenticia: eso es casi 800 millones de personas”, le dice a BBC Mundo.

“También hay problemas de infraestructura, logística e India aún mantiene una economía proteccionista”, prosigue.

Bajpaee cree que un indicador clave para saber si India logrará emerger como una superpotencia es cuando sea capaz de reemplazar a China como motor económico del mundo y se convierta en una alternativa en la cadena mundial de suministros reduciendo la dependencia de China.

Modi cree que será así. “India será el motor del crecimiento del mundo”, declaró el mandatario durante una visita a Sudáfrica en agosto pasado.

A finales de 2023, el país consolidó su título como la gran economía de más rápido crecimiento del mundo, con un progreso de 8,4% en los últimos tres meses del año.

Abordar las crecientes disparidades entre el norte y el sur del país también es una prioridad para muchos indios.

Aunque es cierto que el país ha experimentado un rápido crecimiento económico en los últimos 20 años, la riqueza no ha llegado a todo el país.

En general, el sur y el oeste del país (excepto Rajastán y Kerala) son más ricos y desarrollados que el norte, que es más rural y más poblado.

Mientras que en el sur se puede ver una India pujante, llena de nuevas empresas e industrias, millones en el norte viven en la pobreza y son los más afectados por el desempleo, un gran problema a nivel nacional.

Sólo el 40% de la población en edad laboral de la India trabaja o quiere trabajar, según cifras del Centro para la Vigilancia de la Economía India (CMIE) del año pasado.

El nuevo gobierno de India necesita crear suficientes puestos de trabajo para su población e incentivar la incorporación de las mujeres en el mercado laboral: sólo el 10% de las mujeres en edad laboral trabajaba a finales de 2022, según el CMIE.

Polarización

La polarización política también se ha convertido en un gran problema.

Desde el siglo XIX, ha persistido el dilema sobre si India debería ser una nación laica o hindú, pues alrededor del 80% de la población se identifica con esta religión.

El debate se ha intensificado desde 2014, cuando el partido nacionalista hindú BJP de Modi ganó las elecciones.

Mientras tanto, la discriminación en contra de la población musulmana ha aumentado.

La autora Devika Rege, que recientemente publicó Quarterlife, una novela que habla de la transformación de India tras las elecciones de 2014, cree que su país está experimentando una ola de “desarmonía comunitaria”.

Asegura que la sociedad se ha polarizado y que las libertades civiles se han visto comprometidas desde aquella votación.

Tensiones geopolíticas

Muchos también creen que el crecimiento de India puede verse obstaculizado debido a su geografía.

“Está en una región con muchas tensiones geopolíticas”, explica el economista Pushpin Singh.

India mantiene una relación muy tensa con Pakistán, una nación vecina que también ha desarrollado armas nucleares y que le disputa la región de Cachemira, donde los musulmanes son mayoría.

Ambos países reclaman la totalidad de la pintoresca región, pero controlan sólo partes de ella. Ya han luchado dos guerras y un conflicto menor por la región.

India y China, que también reclama una parte de Cachemira, tampoco están de acuerdo con la línea fronteriza en la región del Himalaya y se han enfrentado en el pasado.

Desde los años 50, China se ha negado a reconocer las fronteras diseñadas durante la era colonial británica.

En 1962, eso llevó a una breve pero brutal guerra entre ambos países, que acabó con una humillante derrota militar de India.

Más recientemente, en 2020, ambas potencias se volvieron a enfrentar.

Otros vecinos de India son Afganistán y Myanmar, países que actualmente están sumidos en guerras civiles.

Son conflictos que, según Bajpaee, empañan el crecimiento y el potencial de India.

“La gran pregunta es si India podrá prosperar sin su región”, apunta el investigador de Chatham House.

La mayoría cree que lo hará.