ECONOMÍA

Presentación del BCRA en Washington: expectativa por una inflación de un dígito “medio” y el fin del cepo cambiario

La exposición corrió por cuenta del vicepresidente de la entidad, Vladimir Werning, en el marco de la Asamblea de Primavera del FMI. La mirada del Gobierno sobre el tipo de cambio real

Pocos días antes de que el Presidente anunciara en cadena nacional el resultado fiscal del primer trimestre, los cuatro funcionarios del equipo económico que lo acompañaron en ese mensaje analizaron esos números con las autoridades del Fondo Monetario en Washington y también cumplieron con la misión de explicar ante inversores lo que ellos mismos definen como “el último recurso”: las políticas de shock que se implementaron para evitar un default y una hiperinflación.

Una minuciosa presentación a cargo del vicepresidente de la entidad, Vladimir Werning, explicó cómo será la implementación de la “estrategia de salida” de la crisis, en la que el levantamiento del cepo ocupa un lugar central a los ojos de los inversores. Sin precisar fechas, Werning ofreció una pista clave que, si bien a esta altura luce evidente, vale remarcar ya que todavía prenden en el mercado versiones y rumores sobre cambios inminentes y radicales de la política cambiaria. Fue lo que pasó en las horas previas a la cadena nacional del lunes por la noche. Pero nada más alejado del estilo que el ministro de Economía, Luis Caputo, intenta imponer. Previsible y, según la presentación del Central, con una “secuencia invertida” a la de 2015. Esto porque primero se estableció el ancla fiscal para luego fijar el ancla cambiaria. Según el funcionario, ésa fue una de las “lecciones de 2015″.

Se condice con la realidad: Caputo avanza con un plan exactamente al revés al proceso que inició el ex ministro de Economía, Alfonso Prat Gay, de gradualismo en lo fiscal combinado con shock en lo cambiario. Ahora es fuerte shock fiscal con gradualismo en el plano cambiario. Desde el equipo económico, cuyos integrantes participaron de esa gestión del ex ministro, buscan dejar claro que aprendieron de los errores. Prat Gay, por su parte, fue duro ayer con su colega y sucesor al criticar al ajuste: “La mitad del ajuste fiscal del primer trimestre es recorte real en jubilaciones. Fin”, criticó imitando con sorna el estilo del vocero presidencial, Manuel Adorni. Pero eso es harina de otro costal.

En su presentación, Werning dejó varias definiciones importantes. Más allá del énfasis en que la eliminación de los controles de capitales y distorsiones monetarias será progresiva, hizo especial foco en la inflación:

  • La tendencia de la inflación es hacia una significativa desaceleración, mayor a la esperada.
  • Los indicadores de alta frecuencia muestran que en abril el índice de precios ya está en un dígito mientras que la inflación núcleo se ubica en un dígito “medio”. Es decir, más cerca del 5% que del 9% mensual.
  • Admiten que en esa desaceleración influye un factor macro central: la política restrictiva (el ajuste), dice la presentación, resucitó la elasticidad precio-demanda. Esa relación que se había roto en los últimos meses del año pasado, caracterizados por el stockeo y la falta de referencia absoluta de precios.
  • Admitió que no solo las regulaciones sino también la desregulación impacta en los precios de los bienes y servicios aunque en direcciones opuestas.
  • En ese sentido, advirtió que la inflación subyacente del IPC concentrará el mayor foco en medio del proceso de ajuste de tarifas y también describió “las etapas” la inercia: el impacto en la inflación de primera ronda por el efecto de la devaluación y de segunda vuelta por la corrección del precio de los servicios. En ambos casos, “por debajo de los temores iniciales”, destacó.
  • Finalmente, Werning se refirió al valor del dólar al asegurar los tipos de cambio reales sectoriales revelan márgenes empresariales elevados (y dispersos, en dólares) que contribuyen más que los salarios a determinar el nivel de precios y que los cambios en las barreras al comercio y la competencia podrían ser posibles factores impulsores de (de una baja), además de cambios a impuestos y la burocracia.