TECNOLOGÍA

¿Se vale como infidelidad enviar fotos íntimas a otros que no sean tu pareja?

Hace décadas esta pregunta ya tendría respuesta, pero con el auge de las relaciones abiertas y poliamorosas este hecho tiene varios puntos por analizar

El envío de fotografías íntimas, una práctica que ha sido objeto de debate en diversos ámbitos, especialmente en lo que respecta a las relaciones de pareja y la fidelidad.

En un mundo cada vez más interconectado por la tecnología, las dinámicas de las relaciones interpersonales han cambiado, llevando a una discusión sobre los límites y el respeto en la pareja cuando se trata de compartir contenido de índole privado con terceros y más en entornos digitales.

El sexting, que consiste en el envío de mensajes, fotografías o videos de contenido íntimo a través de dispositivos móviles o cualquier medio digital, ha ganado popularidad en los últimos años. Sin embargo, cuando estas acciones se realizan fuera de la pareja establecida, surgen interrogantes sobre si constituyen una forma de infidelidad.

Qué dicen los expertos sobre el sexting fuera de la pareja

Expertos y sitios especializados en psicología social han abordado esta temática, buscando comprender las implicaciones emocionales y psicológicas detrás del sexting.

Según estos, la percepción de si el sexting constituye o no una infidelidad varía ampliamente entre individuos, dependiendo de factores como los acuerdos previos en la pareja, los límites establecidos, y las normas personales sobre la monogamia y la exclusividad.

Por ejemplo, desde una perspectiva psicosocial, el envío de fotos íntimas a terceros sin el consentimiento o conocimiento de la pareja podría considerarse una violación de la confianza y un acto de infidelidad.

Esta acción no solo implica un intercambio íntimo virtual, sino también una brecha en la comunicación y el acuerdo mutuo dentro de la pareja. La confianza, siendo uno de los pilares fundamentales de cualquier relación, se ve comprometida, y con ello, la estabilidad emocional de ambos involucrados.

Qué pasa si tu pareja descubre que estás haciendo sexting con otras personas

El impacto emocional fuera de la relación puede ser profundo. Para la persona que descubre que su pareja ha compartido contenidos íntimos con terceros, las emociones pueden variar desde la traición, la pérdida de confianza, hasta la disminución de la autoestima.

Del mismo modo, para la persona que comparte las fotografías, las consecuencias pueden incluir culpa, vergüenza y conflicto en la relación.

Ante esto, el papel de los especialistas en psicología es crucial para asesorar y guiar a las parejas a través de estos complejos territorios emocionales. La terapia de pareja puede ofrecer un espacio seguro para abordar estos temas, ayudando a las partes a reparar la confianza rota y redefinir los límites de la relación.

Qué debes tener en cuenta antes de realizar sexting

Esta práctica, aunque puede ser una forma de expresión entre adultos consensuados, es importante tener en cuenta varios aspectos para proteger la privacidad y seguridad tanto propia como de la pareja o personas involucradas.

Es crucial asegurarse de que tanto el remitente como el receptor estén completamente de acuerdo con el intercambio de contenido privado y entender los riesgos. La confianza mutua es fundamental para evitar situaciones peligrosas.

Asimismo, para proteger la privacidad, es aconsejable utilizar aplicaciones que ofrezcan medidas de seguridad avanzadas, como cifrado de extremo a extremo, y evitar plataformas que almacenen datos en la nube. También es importante acordar con la pareja qué ocurrirá con el contenido compartido en caso de que la relación termine.

Además, eliminar datos de identificación personal de las imágenes o videos, como el rostro o marcas distintivas, puede ser una medida adicional para salvaguardar la privacidad en caso de que el contenido se comparta sin consentimiento.

En cuanto al componente emocional, es fundamental reflexionar sobre las motivaciones detrás de esta práctica y asegurarse de que no exista presión o coacción. La comunicación abierta sobre las expectativas y límites es clave para una experiencia segura y satisfactoria.