Cocina visceral

Poner todo el corazón en la cocina puede significar elaborar los alimentos con alma y pasión, pero también puede denotar, en sentido literal, la preparación de una generosa ración de un guisado de corazón de res o de un condimentado anticucho peruano. No es lo mismo dejar el alma en la cocina, que cocinar con las entrañas. Es amplio el repertorio de preparaciones que a nivel internacional y, particularmente en Venezuela, se hacen aprovechando muchas de las vísceras de res, cerdo, chivo, pollo o gallina.

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El azafate de Ceferina

Esta historia transcurre entre las céntricas esquinas de El Conde y Carmelitas, en la bulliciosa Caracas de mediados del siglo XX, una ciudad que transitaba hacia la modernidad pero que conservaba vestigios decimonónicos en la forma de ser de quienes la habitaban. En los alrededores de la Plaza Bolívar se desarrollaba la actividad gubernamental, académica, religiosa, comercial y social de los caraqueños, convirtiendo la cuadrícula originaria en un hervidero de personas que se entrecruzaban presurosamente mientras realizaban sus actividades cotidianas.

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Recetarios: deliciosas cápsulas de tiempo

muy poco probable que cuando se le pregunte a alguien por el libro está leyendo responda Mi Cocina de Armando Scannone o La vuelta a la Isla en 80 platos de Rubén Santiago, ya que se trata de libros de consulta puntual y esporádica, de esos textos a los que se recurre cuando se requiere preparar alguno de los platillos recopilados y estandarizados en sus páginas.

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Delicias lácteas en la mesa larense

¡Guaro que no come suero, no es guaro! Quizás la expresión resulte un tanto exagerada, al fin y al cabo es una cuestión de gustos, pero representa, en buena medida, el sentir de muchos larenses que crecimos comiendo con relativa frecuencia esta delicia de la gastronomía criolla que cobra especial significación en esta región en donde se consume una gran variedad de derivados lácteos.

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Las cachapas de agosto

No me vengan con cuentos de camino que bastantes buenas cachapas he comido en mi vida y llevo grabados en mi memoria su olor, color, textura y sabor. Cuando se acerca el mes de agosto se avivan mis deseos de visitar algunos remotos pueblos de nuestra geografía y poder disfrutar de los auténticos sabores de las cachapas de budare, hechas con jugosos granos recién molidos y acompañadas de una generosa ración de queso telita o de mano.

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El manguito de hilacha, el manguito e’bocao

La lluvia y los mangos llegan de la mano una vez más, atendiendo puntualmente su cita anual que por siglos ha permanecido invariable. Los extensos sembradíos, los patios de las casas, las plazas públicas o las aceras de muchas calles de las grandes ciudades se inundan de los frutos que caen de los frondosos árboles y luego la lluvia se encarga de lavar todas las manchas amarillentas que quedan como recordatorio de la generosidad de la naturaleza.

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